Sembradores de cenizas - La Voz de Guaicaipuro 102.9 FM

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jueves, 13 de diciembre de 2018

Sembradores de cenizas

cenizas
Por Henys Peña

En este “clima navideño”, a partir del artículo sobre Tocorón, nos reencontramos con Augusto Mijares, pues el municipio donde se encuentra la comunidad de Tocorón lleva su nombre, y con ello nos reencontramos con algunas de sus ideas, especialmente las plasmadas en su ensayo “Sembradores de cenizas”.

De Augusto Mijares podemos repetir muy apresuradamente; que nace en Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela, el 12 de noviembre de 1897, y muere en Caracas, Distrito Capital, el 29 de junio de 1979, escritor, historiador y educador venezolano, conocido por su biografía de Simón Bolívar, y del que resaltan, entre otros, dos importantes aportes en el campo educativo; la fundación de escuelas técnicas y rurales y la aplicación de políticas de capacitación docente y creación del Instituto Pedagógico Nacional.

En “Sembradores de cenizas” afirma Mijares:

“... <este niño se asusta de todo>, o bien <es muy negligente>, <nadie lo puede dominar>, <yo no sé de quién habrá heredado esas cosas>, etc., etc.
Llega a ser como una siembra de frías y pálidas cenizas que se amontonan sobre el alma infantil; cenizas que consagran para la esterilidad y la amargura; cenizas que también llevan, a veces, esas brasas de despecho, de cólera y de envidia, que arden más tarde en las almas de los resentidos y de los inadaptados sociales.
… ¡Cuanto mal causado por un juicio superficial y por la necia imprudencia de no callarlo en presencia del niño! ¡Cuanto mal causado así, por padres y madres y maestros, únicamente por ignorancia y por precipitación!”.
Es un texto breve, que será detonante de su obra “Lo afirmativo Venezolano” y que insta a tener especial cuidado y evitar la "tragedia del alma infantil deformada por el error de los padres”.

Lo que llamamos el “clima navideño” en realidad es el de aceleración del metabolismo del capital, que pone en escena la mayor y mejor cantidad de sus mercancías, pero sobre todo de su horizonte ideal, su utopía síntesis mejor empacada “el consumo” ¿Cuánta ceniza vendrá aparejada con el niño Jesús?, ¿Cuánto de plástico aportará a cada joven personalidad en formación?.

Cierra Augusto Mijares su ensayo, y enfatiza;

Y en nombre de los niños y en nombre de la Patria, quiero reclamar: ¡guárdense padres y maestros de semejante crimen! Juicios tan precipitados y tan frívolos son una verdadera necedad; pero repetirlos ante los que han de sufrirlos es, además, desatar un mal de consecuencias incalculables.
Infancia de nuestros hijos; infancia de la Patria, que tiene hoy la esperanza de comenzar una vida nueva: ¡campo cerrado y sagrado! ¡Que nadie se atreva a ser en él un sembrador de cenizas!
La mentira en todas sus formas, aun en la pretendida candidez de tradición o costumbre, es siembra de cenizas, mientras que la verdad florece y fortalece la personalidad, podemos parafrasear al mismo Jesús, ya no tan niño cuando afirma “la verdad os hará libres”, o quizás mejor al Chino Valera Mora en Sueño uno;

… “y las niñas sin muñecas
y los niños elevando volantines de sueños
y los que nada saben y no poseen nada
y los que sueñan por no dejar
porque aquí se pone el sol
y despierta sobre el fusil de los oprimidos”.
#LaVozDeGuaicaipuro

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