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La independencia y Los Altos de Guaicaipuro

13:31:00
Tomado de: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/52/Cinco_de_julio_de_1811_por_Juan_Lovera.jpg 
Infografía original del cuadro de julio de 1811 pintado por Juan Lovera


Por Manuel Almeida Rodríguez

Normalmente nos acercamos a las fechas fundamentales de nuestra historia con mucha solemnidad, aunque poca reflexión. Esto no es fortuito. Hay una larga tradición educativa orientada a ver nuestros mitos formadores con la visión dominante, aun cuando el imperio que la construyó haya sido derrotado hace 200 y tantos años. Ese es, quizás, su mayor legado; el dominio sobre sobre el pasado y la apropiación sistemática de los imaginarios que, en vez de colaborar con la descolonización del pensamiento y la sociedad presente, redimensionan y contribuyen a la normalización de los discursos de exclusión.

El 5 de julio de 1811 es un ejemplo, las políticas de memoria sobre la fecha exponen, por supuesto, a Francisco de Miranda, Juan Germán Roscio o el joven Simón Bolívar y la sociedad patriótica; sin embargo, estos resultan descontextualizados de nuestra realidad presente. Puesto que no contempla el arraigo geo histórico de los procesos y las implicaciones vigentes que tienen las acciones ejecutadas por estos personajes.

De modo que, con un pequeño esfuerzo y una visión decolonial encontramos un sinnúmero de personajes y sociedades que tuvieron una participación activa en el proceso de independencia, más allá incluso de las batallas y las efemérides. Entre ellas están Los Altos de Guaicaipuro, que tuvo una importancia geopolítica fundamental durante toda la gesta independentista. En primer lugar, era la ruta de interconexión entra la capital venezolana hacia Los Valles de Aragua y Valencia, siendo paso y refugio frecuente para personalidades e incluso ejércitos realistas o patriotas como el de Bermúdez en 1821. En segundo lugar, uno de sus papeles fundamentales fue el de la provisión de alimentos y pertrechos para el ejército libertador.

Hubo también destacados personajes locales que se fraguaron un lugar destacado en la independencia. Por ejemplo, el ya reconocido José Roque Pinto o el padre Miguel Santana, párroco de Los Teques, quien fuera uno de los más destacados pregoneros de la causa patriota. Además, se encuentra el poco recordado José María Delgado Correa, hijo de San Pedro de Los Altos que llegó a ser teniente Coronel de Caballería de los ejércitos de Colombia.


Fuente: https://rielesyneblinas.wordpress.com/2020/07/05/la-independencia-y-los-altos-de-guaicaipuro/

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El analfabetismo emocional

18:05:00

Una mirada casi apocalíptica sobre los usos tecnológicos y las emociones

Oscar Sotillo Meneses


Una confesión a favor de la palabra y de las emociones, debería comenzar exaltando el hecho humano de admirar la belleza. Una declaración sencilla a favor del abrazo, del beso, de compartir una taza de café, comienza a parecer cosa de otra época. Quizá sea esta la señal de que nos adentramos por caminos desconocidos que esperamos no sean para el desamor y la soledad.

Cada época desarrolla su propia ética comunicacional bajo el influjo de las tecnologías y las prácticas que le son propias. No soy experto en psicología, ni en comunicación ni en historia, vale acotar. Hago estas reflexiones desde la cotidianidad práctica de estos tiempos con un acceso medio a las tecnologías de moda y un compromiso honesto con la poética vital que vibra en las calles. Se atesoran frases cronológicamente valoradas sobre las impresiones que cada avance tecnológico produjo en su momento. Desde las anécdotas jocosas de nuestra abuelas con los primeros aparatos de radio, hasta las elucubraciones hoy sorprendentes de las críticas a la velocidad y a las máquinas “diabólicas” que imprimían un vertiginoso sentido a acciones que habían sido lentas y sosegadas.

De estas impresiones pudiera escribirse un tomo extraordinario. Es en el fondo una antología del asombro y los sacudones que ha sufrido (y gozado) el espíritu humano a través de los tiempos. La alquimia, la mecánica, la inventiva fueron abonando con artilugios maravillosos la vida de sociedades que paulatinamente asimilaron los nuevos usos. Hasta aquí no hay ningún aporte significativo. Lo interesante es que el impacto de los nuevos artilugios, inventos y descubrimientos nunca se han detenido. Hoy somos testigos presenciales y protagonistas de los que pertenecen a nuestro tiempo.

Si bien el anecdotario histórico ha quedado documentado, la distancia temporal lo hace de alguna manera digerible. Hoy vemos a los sabiondos disparar frases con una lucidez asombrosa acerca de hechos y fenómenos que el tiempo ha sedimentado y detenido. Sorprende ver a los mismos sabiondos empantanados en la cotidianidad de estos días, siendo víctimas patéticas de una intoxicación cultural tecnológica. Esta intoxicación, ha pasado a ser parte consustancial de nuestra postura ética y estética. Al hombre de la oralidad siguió un “hombre letrado” luego apareció, en palabras de M. Macluhan, el “hombre eléctrico”. Ya la palabra electricidad comienza incluso a tener un sentido vetusto. Llegamos, arrastrados por las mareas y los huracanes tecnológicos y políticos a una especie de “analfabeta emocional”. Este analfabetismo no consiste en ser incapaz de decodificar signos o de usar con mayor o menor destreza adminículos, o elementos tecnológicos, sino en ser depositario y operador de un mecanismo emocional y afectivo absolutamente abandonado y empobrecido.

Una vez superado el analfabetismo tipográfico (llamémoslos así) pasamos a un ser social libresco (libro impreso en papel). De allí a un sujeto que debía ser nuevamente alfabetizado, ahora en el uso de tecnología de la comunicación que ya daban signos de volverse indispensables y hegemónicas. Pero como el devenir humano no se detiene (contrario a lo que cree y aspira el poder) aparece en el horizonte un conglomerado de mecanismos tecnológicos que borran de manera brutal algunas convenciones que habían existido por siglos. Estas tecnologías eliminan las frnteras de lo público y lo privado; el sentido estadístico o numérico de las audiencias; destruyen por completo el valor y la percepción del tiempo cronológico, y difractan la auto percepción del sujeto llevándolo a atribuirse destrezas y capacidades “virtuales” que en la cotidianidad material no son reales. Estas tecnologías comunicacionales de última generación crean fotógrafos virtuales, amigos virtuales, militancias virtuales, periodistas virtuales y emociones virtuales. La sociedad constituida por sujetos “virtuales” escondidos detrás de aparatos y lenguajes tecnológicos, prioriza la individualidad y la soledad como principios de acción. Tras la sensación falsa de democratización tecnológica hay una profunda apología a la soledad y el aislamiento. Paisaje perfecto para la expoliación grosera de la naturaleza colectiva de los mecanismos de relación de los seres humanos.

Los glifos Maya y los ideogramas de algunas lenguas asiáticas pertenecen a sistemas socio-culturales profundamente complejos. Estos signos fueron nido y génesis de grandes literaturas, tecnologías, sistemas simbólicos sofisticados que dieron abrigo a civilizaciones enteras que dejaron una huella estimable en la historia de la humanidad. En esos sistemas escriturales no fonéticos, convive una mezcla magistral donde una idea o pensamiento toma forma visual y por mecanismos de colectivización y estandarización comienzan a ser “leídos” y codificados. Algunos de estos signos son utilizados en distintos idiomas conservando el significado, pero con sonidos diferentes. La importancia del signo visual en estos sistemas es muy singular. En el alfabeto hebreo, por ejemplo, se puede seguir la pista desde un arcaico y sintético dibujo de una cabeza de buey hasta llegar a la letra Alef. Igual sucede con el grafismo de un camello hasta la letra Gimel. En el caso de los glifos Mayas, signos botánicos, deidades, astros, máscaras y fuerzas de la naturaleza dan forma a potentes y poéticas simbologías que aún hoy despiertan curiosidad y admiración.

Existe una profunda reverencia anclada en la magia que despiertan todos estos sistemas de comunicación desarrollados por el intelecto y el alma humana. Podemos imaginar la cotidianidad de una civilización que parió un sistema tan hermoso y complejo como el Maya. Podemos trazar los orígenes profundos de las grafías que todavía se usan. Otro ejemplo extraordinario es el alfabeto llamado Devanagari, hoy ampliamente utilizado por una diversidad de idiomas en la India y otros países vecinos. Este sistema alfasilábico, según su etimología, es sagrado y urbano. Dos características muy singulares que dan una idea de la importancia y sofisticación de este conjunto de signos. Es notorio en estos ejemplos la síntesis inteligente, la observación de la naturaleza y el entorno, el diseño acucioso de formas, la poetización extrema. Cada sociedad generó un sistema según sus necesidades y características. Sobre estos signos se han construidos verdaderos portentos del ingenio humano. Nuestro sistema fonético funciona de otra manera. Sin ser menos sofisticado es más sencillo: un conjunto donde cada signo tiene asignado un valor fonético, y su combinación, junto a algunos agregados, genera todos los sonidos necesarios para la expresión de un idioma en particular.

En los tiempos que corren, y varios pasos más adelante del “hombre eléctrico” nos conseguimos sobre la sensación de que nuestro sistema alfabético está siendo abandonado. Con él se abandona también todo el gran entramado escritural, idiomático, literario, del cual ha nacido y a la vez ha ayudado a crear. Si nos enfocamos en el empobrecimiento de lo escritural idiomático entenderemos que al mismo ritmo se empobrece nuestra conciencia lingüística y nuestra capacidad de expresión oral y escrita. Este empobrecimiento claramente disminuye nuestra capacidad de expresión emocional, afectiva. Estamos, así, ante la construcción inminente de una sociedad de solitarios comunicados a distancia a través de códigos indirectos que han sido diseñados y difundidos sobre una ética de la dominación. Cada individuo con un adminículo en la mano que le satisface virtualmente sus necesidades de relación social humana. Es claro que estos adminículos han sido diseñados bajo una visión lucrativa y de dominación.

El uso y abuso indiscriminado de estos, construye un analfabeta emocional cuya capacidad de expresión y demostración afectiva se reduce a su mínima expresión. Es notorio el empobrecimiento lexical relativo a las emociones y afectos. Se ha abandonado el cultivo de la lengua para privilegiar el aprendizaje de tecnologías electrónicas y lenguajes virtuales. No hay que olvidar que estas supuestas herramientas de comunicación son creadas por empresas y consorcios de capitales privados con un claro y abusivo afán de lucro y dominación donde las leyes antimonopolio y los principios de la dignidad humana quedan absolutamente soslayados.

En un contexto etario, aun conviven varias generaciones: la letrada, la eléctrica y la virtual empobrecida. En la misma casa está la abuela que ya adulta escuchó por primera vez la radio; el tío que se formó en bibliotecas de libros de papel con inmensos ficheros analógicos y el milenial que nació con un teléfono celular en la mano. Son tres miradas disímiles, alimentadas por tres éticas y estéticas diferentes. La sociedad no es lineal, ni los análisis pueden ser estrictamente matemáticos. Lo que enciende las alarmas en este momento es el acelerado empobrecimiento de las capacidades humanas de expresar y establecer afectos, emociones y conexiones profundas. Estamos frente a la desaparición de un amplio patrimonio ligústico relacionado a las emociones. Parece suficiente un “emoticón” para expresar una vasta complejidad de sentimientos.

En este punto parece que la civilización vuelve al origen pictográfico de antiguos sistemas de comunicación. Los alfabetos fonéticos que dominan esta parte del planeta están sufriendo una acelerada erosión. Las sutilezas acumuladas por el uso, y expresadas en literaturas, poéticas y hermosas gestas de la lengua, ceden ante un tipo sintético de imagen. Esta metamorfosis implica una disolución acelerada del patrimonio acumulado por milenios en el desarrollo de estos códigos, y por lo tanto de nuestras capacidades expresivas en los campos afectivos y emocionales. La alfabetización que viene debe ser enfocada a restablecer las capacidades poéticas, sutiles y sofisticadas de nuestro idioma que han sido expoliadas por mecanismos cuya naturaleza es lo instantáneo, lo banal, el lucro desproporcionado, la inmediatez y la dominación. En este escenario los valores de la poesía cobran un nuevo y superlativo interés. El ser humano sin su ingrediente poético ante el universo, se convierte en un autómata biológico desprovisto o al menos disminuido ante lo que alguna vez llamó “humanidad”.

En su libro La palabra amenazada, Ivonne Bordelois advierte sobre las intenciones clara del sistema y su guerra contra el lenguaje:

“Para un sistema consumista como el que nos tiraniza, es indispensable la reducción del vocabulario, el aplanamiento y aplastamiento colectivo del lenguaje, la exclusión de los matices -que muchas veces significa el olvido de los propios deseos-y sobre todo, la pérdida del sentido del goce y la lucidez que la lengua puede llegar a proporcionarnos”.

Un panorama apocalíptico es el que dibuja Bordelois. Con un lenguaje empobrecido, experimentamos un universo igualmente empobrecido, donde desparecen los matices y con ellos las experiencias sensoriales humanas son desplazadas por mecanismos esclavizadores. Las masas de analfabetas emocionales deambulan en una realidad gris, en un paisaje donde solo son visibles ventanas para el consumo, donde el horizonte es la banalidad y el servilismo ante los mecanismos que se aprovechan de un ser emocionalmente discapacitado y sin la mínima posibilidad de expresar sus emociones y de establecer conexiones humanas significativas. Insistimos en que los sujetos de este panorama, en su aislamiento “virtualizan” el abrazo, el beso, el gesto amoroso, la palabra sutil, la caricia. Estamos ante una catástrofe de magnitudes inimaginables.

En un acto simbólico de resistencia nos guía el amor a la palabra, la estima por la poesía y su profunda consciencia de la lengua. Aparece un bolsón de resistencia que hace de la palabra un espacio de experimentación y goce. El disfrute de un encuentro y el placer de la frase justa, inteligente y creativa, se van haciendo escasas, pero a la vez van adquiriendo un valor superlativo en estas extrañas guerras de nuevo tipo. Nos tocan grandes tarea: libros, escuelas, encuentros, canciones, espacios donde el abrazo no sea virtual sino justamente amoroso y humano. Viva la palabra enamorada.

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Salud bucal para jóvenes de la escuela "El Nacional"

17:05:00

Los Teques, (29.06.2020).- En el ambulatorio 24 de julio, ubicado en la Comuna Supaj Ñuñü Pan de Azúcar-El Nacional de Los Teques-Edo. Miranda, este lunes se realizó servicio odontológico a 15 jovenes en edades de 12 y 13 años, cursantes del 6to. grado de la Escuela Nacional Bolivariana "El Nacional", con el propósito de detectar posibles afectaciones dentales y realizar la aten ción correspondiente al caso.

La actividad es realizada en el marco del Plan de Ruta Escolar de Salud que se implementa desde hace quince años en todos los planteles escolares del país, en conjunto con la misión médica Cuba-Venezuela Barrio Adentro.

En la comunidad Los Mangos de la populosa barriada tequeña, la coordinación la lleva a cabo Eliza Torres, técnico dental del referido centro asistencial comunitario quien se encarga de enlazar con la dirección del instituto de educación primaria.

Al respecto, Eliza Torres detalla que "el Plan de Ruta Escolar de Salud, atiende las áreas de nutrición, psicologia, odontología, entre otros, en la escuela de la comunidad de manera constante. En conjunto con la dirección, se hace el diágnostico, se planifica el operativo a realizar, tomando en cuenta todas las medidas sanitarias debido a la pandemia"


"Noté a varios jóvenes de la comunidad que estudian en la escuela 'El Nacional' con la mejilla inflamada y me manifestaban tener dolor de muelas, hablé con la directora y con el médico del ambulatorio, se les asignó cita de una vez, a los fines de atenderlos de inmediato" informó.

Finalmente, Torres indica, que en el caso que el niño o la niña no sean de la escuela de la comunidad y requieran ser atendidos en el centro de salud, debe llegar más temprano con un familiar o responsable./ACJ/Prensa LVG.-

#ComunaEnMovimiento

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Seminario inaugural "Introducción a la Comunicación" por el doctor Fernando Buen Abad

16:09:00

Henys Peña (29/06/2020)

El pasado 18 de junio participamos del Seminario inaugural "Introducción a la Comunicación" dictado por el Dr. Fernando Buen, primero de una serie, propios además de este tiempo de pandemia que ha impuesto un ritmo de estudio desde el hogar.

Este seminarios, organizado en el marco de las actividades de lanzamiento de la Universidad Internacional de las Comunicaciones, creada mediante decreto presidencial, con sede en Caracas, Venezuela, por la que además se integran universidades y centro de estudios y creación en el campo de la comunicación de toda américa latina, el caribe y el mundo.

Mediante la puesta en marcha del proyecto de la Universidad Internacional de las Comunicaciones por parte del presidente obrero Nicolás Maduro se da continuidad a la idea del Comandante Hugo Chávez de formar, educar e informar a la humanidad para tener saberes y conocimientos que fortalezcan sus derechos, ésta propuesta había sido considerada en el Foro de Sao Paulo, celebrado en La Habana, Cuba, en julio de 2018.

Es la Universidad Internacional de las Comunicaciones teoría hecha praxis, es munición para la artillería del pensamiento, es chispazo en la noche que ilumina la realidad, es certificación de conocimientos y experiencias, defensa de las ideas de la mayoría, neurona de la más poderosa red, la red humana.

Con la premisa de “Universidad Internacional de las Comunicaciones, medios redes y paredes para la liberación de la conciencia”, entra al escenario con un conjunto de seminarios de la mano de Universidad Nacional Experimental de las Telecomunicaciones y la Informática (Uneti).

La intervención del Profesor Buen Abad se inscribió dentro del esfuerzo continental por presentar un frente de lucha en el área comunicacional, con su presentación a cargo de la periodista Tania Díaz, que asume la dirección de la naciente universidad.


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#Henys

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Hasta aquí llegan las llamas de su llano

14:08:00

Por: Tomás Martínez Sancho

"Tomás no se daba cuenta en aquella ocasión de que las metáforas son peligrosas, Con las metáforas no se juega" Ese es el cínico Tomás de una novela a la que le tengo bronca. Pero Tomás Martínez Sancho sí conoce los pelígros de la metáfora, porque no se distrae en levedades parmenídeas. Lo demuestra en este breve ensayo donde regresa a Rulfo con el cable a tierra. Cosas del eterno retorno que parecen fastidiar a Milan Kundera. Hay veces en que uno se siente más relector que lector. Esas veces se hacen cada vez más frecuentes porque hay libros a los que uno vuelve con su mala conducta heraclitana, para comprobar una y mil veces que el rollo no es la levedad pequeñoburguesa sino la insoportable pesadumbre del NO SER que Franz Fanon puso al desnudo.
Rúkleman Soto

Releo El llano en llamas, de Juan Rulfo. Me cautiva la potencia con que su imagen llega al presente: el carácter de una literatura, tan particularmente mexicana y tan concretamente situada en el inmenso espacio del llano y el tiempo de las primeras décadas del siglo XX, universalizada en su humanidad, para ser evocada desde la realidad actual de pandemia con inusitada fuerza. Veo mi barrio, el mundo, en tiempo de pandemia, como un llano inmenso, también en llamas.

Unos hombres caminando varias jornadas, bajo un sol canicular, día y noche sin descanso que, en el exceso de vigilia, indistinguen las horas, sueño y realidad. ¿No es un tanto así la pandemia: increíbles historias entretejidas con nuestras cotidianidades?

Luvina es un Cerro y es el caserío a su sombra. Rulfo le dedica un relato. Un hombre cuenta, en una taberna, su memoria de Luvina. Su llegada con su mujer y sus niños, y su estancia allí por quince años. Parece hablar con un recién llegado que hacia allá dirige sus pasos, mientras saborea algunas cervezas calientes. Finalmente, cae rendido sobre la mesa. Realidad y fantasía se entremezclan a lo largo del relato. Luvina se describe como un pueblo sin gentes, casi fantasmal. Van apareciendo algunas mujeres, de negro, aguadoras nocturnas; van mencionándose ancianos y niños, como únicos referentes de vida; va desdibujándose el tiempo, en días repetidos, sin afanes. El viento emerge como acompañante; su ruido equivale al puro silencio. Tras lo vivido en Luvina, el protagonista y relator ha quedado anclado a un sopor aletargado y antiguo, de madera rezumante corroída por el comején. Tabernero y oyente se esfuman en el trayecto narrativo, casi onírico, en un silente estando-sin-estar.

Pobres arrojados a su destino, en medio de calamidades, perdida toda esperanza: realidad actual. Como esa muchacha de otro de los relatos de Rulfo, para quien el padre reservaba la vaquita que el torrencial aguacero se llevó. Con el animal patas arriba en medio de la corriente, ven irse (el padre, la muchacha y su hermano) las posibilidades de una vida diferente a la de sus hermanas, lanzadas al mundo. Así se sienten quienes quedaron sin empleo en medio de la pandemia, y malviven sin ingresos fijos, y arriesgan en el día a día su salud, su futuro y el de su familia, sin mayores alternativas, especialmente en países donde el sentido social del Estado desapareció hace tiempo.

En otros relatos más, se muestran las fuerzas de guerra encontradas, cristeros y gobiernistas, con persecuciones y ahorcamientos finales, o figuras huidizas que logran salir con vida del modo más inesperado. En lo inmediato, evocan la invasión de los mercenarios a Venezuela, y su escapada por nuestros parques intrincados, para luego ser atrapados. Y más allá de la similitud literal, el simbolismo de las armas en pugna, los imperios pretendiendo imponerse en la lucha global, los juegos subterráneos, las confrontaciones a distintos planos, más allá del militar, y que en la pandemia cobran relieve: lo tecnológico, lo científico, lo mediático, lo financiero…

“Diles que no me maten” es un relato sobresaliente. El título corresponde a la frase que un padre dice al hijo. Es otro hijo el que ha llegado de lejos a vengar la muerte del padre ocurrida hace muchos años, a causa de unos animales que traspasaron la cerca para alimentarse. Relato de venganza, al igual que el que lleva por título “El Hombre”. En la película “Valor de ley”, dirigida por los hermanos Coen, puede seguirse el argumento de la venganza, que es justicia vindicativa, y que se establece a partir de una cita del texto judeo-cristiano, Proverbios 28,1: “Huye el impío sin que nadie lo persiga”. Y unas palabras sobre la justicia en esta tierra, que siempre llega. “En este mundo se paga todo antes o después. Nada es gratis, salvo la gracia de Dios”. Sin embargo, parece que ni eso es gratis, pues fue el mismísimo D. Bonhoefer, protestante alemán víctima del nazismo, quien se refirió a la gracia barata –malentendido sobre la gratuidad de Dios- y la gracia cara, que exige compromiso personal. En fin, solo un paréntesis en este discurrir de venganzas.

Y ya, puestos a tocar el tema religioso, de vuelta a los relatos de Rulfo, menciono uno en el que se presenta la “canonización” que un grupo de beatas pretenden, de cierto santón desaparecido, cuya vida se revela como gran falsedad cuando acuden al compañero y testigo cercano de sus andanzas, y les enrostra lo que en realidad ellas ya conocen. Inmediatamente se evocan los juegos actuales de intereses, de grupos religiosos y filantrópicos que promueven acciones con perfiles políticos claramente identificables. Algunos impulsaron, por ejemplo, la emigración de venezolanos y la financiaron, y ahora no mueven un dedo para apoyarles en su retorno, cuando la situación de pandemia los lleva a la desesperación e incluso a la muerte. Ni que hablar de la puesta en escena, con biblia en el centro, durante la proclamación de presidenta en Bolivia; o las más recientes amenazas de sanciones realizadas por Trump contra China, aludiendo razones religiosas.

De los relatos de Rulfo y la pandemia, salto a otra perspectiva. La mirada, que voy haciendo mía, parte de mí, dirigida hacia la Memoria Histórica de Mendavia, mi pueblo natal, en los años de la Segunda República y la posterior represión falangista y franquista, no está lejos de estas historias de raptos de mujeres; venganzas o desapariciones, como la realizada contra el santón Anacleto; familias divididas, como la de los dos Euremios, padre e hijo, uno en cada bando; exposición pública de cadáveres, para generar terror; tabernas de la narrativa y la memoria… Son tan reales estas historias, que el género cuento se ve importunado por el de crónica o relato oral tradicional. La memoria sostenida en el tiempo por mis paisanos, no se aleja demasiado de estos relatos de Rulfo, ni siquiera en la forma. Los acercan, incluso, detalles como el uso de nombres de las personas de la época: Urbano, Anacleto, Melitón, Matilde, Lucio, Magdalena, Ignacio, Margarita, Justo, Justino, Urquidi (Urquizo); el uso del artículo femenino, para las mujeres y el uso de apodos (la Berenjena, la Arremangada…); y hasta el modo popular de contar las historias en los corrillos: Acuérdate…, Ya lo verá usted…, Me acuerdo muy bien… con el que se hace partícipe de la memoria antigua al oyente; el detalle vivo, la estampa descrita con minuciosidad; el instante preciso, a veces buscado en medio de un tiempo que pretende evadirse sin conseguirlo: fue el 21 de septiembre, poco después del temblor.

Es similar al modo de contar que tiene mi vecino, exguerrillero de la década del 70, en Venezuela. Sus relatos de selva, de acciones justicieras, de persecuciones, con la memoria de los detalles y los nombres o apodos, con el anecdotario concentrado en rostros e instantes, en la estampa fotográfica de lo vivido con intensidad. Las memorias populares están interconectadas.

Comedia para la posteridad, consideró Dante la vida sobre la tierra, con posible final feliz. En reciente relectura psicótico-grotesca, von Trier (La casa de Jack, 2018) le asigna otro final al humano con su mal a cuestas: llamas eternas. Fuego y azufre apocalítico donde acaba el simbólico dragón maligno del “libro sagrado”.

Llano en llamas, memorias del infierno, de las tragedias sociales sin resolver. Y, sin embargo, narrar, apalabrar el mal, parece tener un componente catársico. Apostó por ello como terapia Viktor Frankl, con su logoterapia. Y así creo sucede con las memorias orales del sufrimiento de nuestros pueblos. También es cierto que puede resultar en desviación insana masoquista, el narrar sin objeto, la palabra sin pies, sin manos, sin corazón.

¿Será posible una avanzadilla por la realidad, acompañados por la sabiduría de algún Virgilio, que nos permita elevarnos –desde la realidad nombrada del mal- a círculos superiores de humanidad? Se solicitan Beatrices y Bernardos que nos echen una mano.

Nota: rescatado del FaceBook.

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¡Que cese la farsa de la guerra contra el narcotráfico!

14:01:00

Iván Marquez (Resumen Latinoamericano, 23 de junio de 2020)

El Comandante de las FARC-EP, Segunda Marquetalia, acusa al régimen de Trump de tener una postura totalmente hipócrita contra el narcotráfico.

La fábrica de mentiras más grande del mundo es la Casa Blanca de los EEUU. El «cartel de los soles», es solo un nombre rutilante para engañar a incautos. No existe. ¿Cuál es su estructura? ¿Quiénes son los integrantes del sonoro cartel? Ese es un invento envenenado salido de la poderosa usina de fakes news y de desinformación que manipula Washington. La vinculación de los negociadores de paz de las FARC-EP, Iván Márquez y Jesús Santrich a una organización nebulosa, utilizada para justificar la injusta agresión de los EEUU a Venezuela, debe ser cuestionada por infame. Rememora la injusticia contra Simón Trinidad. ¡Qué cartel de los soles ni que carajo! Dejen que la verdad pura y limpia despliegue sus alas y vuele libre, para que el mundo pueda ver la implosión de una mentira apuntalada en el viento.

La guerra contra las drogas es un fracaso y es un fraude. Jesse Ventura, exgobernador de Minnesota, denunció hace unos años que la DEA y la CIA financian la desestabilización de gobiernos democráticos y soberanos con dineros del narcotráfico. Y lo hacen porque estiman improbable, por inmoral, la aprobación por el Congreso de recursos destinados a una causa horrible como impresentable. Saben también esas agencias que jamás obtendrían el beneplácito del pueblo de los EEUU para propósitos tan sucios. Eso explica por qué en la gran nación del norte no existe una persecución coherente a la mafia de la distribución de la cocaína, que es la que finalmente se levanta con las exorbitadas ganancias del negocio.

La postura del gobierno de Washington contra el narcotráfico es totalmente hipócrita. Es ciega o aparenta serlo cuando las conductas delictivas contribuyen a reforzar su ambición de predominio.

A estas alturas quién no sabe que Iván Duque se eligió presidente de Colombia con dineros de la mafia recolectados por el narcotraficante conocido como el «Ñeñe Hernández», dineros malhabidos que se utilizaron para el fraude electoral y la compra de votos. A ese señor Duque debería aplicársele la revocatoria del mandato y también lo que él mismo pidió como candidato presidencial: que no solo vayan a la cárcel los tesoreros de las campañas, sino lo propios candidatos.

Pero las huellas del expresidente Uribe en su añejo trasegar por los senderos del narcotráfico son mucho más profundas, porque siendo Director de la Aeronáutica Civil autorizó a Pablo Escobar la utilización de pistas clandestinas, licencia que le permitió despachar aviones repletos de cocaína hacia los EEUU. En plata blanca fue Uribe quien dio renombre a Escobar al abrirle el corredor aéreo hacia el norte, lo que finalmente lo catapultó como el más poderoso capo mafioso de la época. Con razón Pablo Escobar, agradecido, se refería al joven funcionario como «ése bendito muchacho».

Dicen que Uribe siempre ha sido frentero. Y tal vez por eso permitió, siendo presidente, la utilización del aeropuerto internacional de El Dorado de Bogotá para despachar, por esa puerta grande, inmensos cargamentos de cocaína, y que por esa misma vía retornaran algunas ganancias. Bueno, y hasta el embajador de Duque en Uruguay, el señor Sanclemente, tenía un laboratorio de procesamiento de cocaína en las adyacencias de Bogotá.

Y estos hipócritas se ofenden cuando alguien, al leer la realidad, concluye que Colombia es un narcoestado. Persiguen con saña al eslabón más débil de la cadena, que son los campesinos pobres, pero nunca a los banqueros y empresarios lavadores de activos. Pregunten a la actual vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, que mientras pagó con sigilo la fianza a su hermano Bernardo, preso en EEUU por tráfico de heroína, y teniendo unas relaciones turbias con el mafioso conocido como el «Memo Fantasma», quiere comerse vivos a los campesinos, a las pobres «mulas», y condenarlos por los siglos de los siglos…

El pueblo estadounidense debería ayudar a su Gobierno a quitarse la vergonzosa venda «que no lo deja ver».

Está claro: La Casa Blanca utiliza a presidentes débiles con rabo de paja. Les ofrece inmunidad a cambio de que se conviertan en sus marionetas. Y las mejores marionetas que ha tenido en Suramérica, sin duda, han sido, Álvaro Uribe e Iván Duque de Colombia. Por eso, para ellos no hay persecución ni castigo judicial.

Los mentirosos, como los burros, se juntan para rascarse.

Cierro estas líneas rememorando el injusto montaje judicial de Álvaro Uribe y su Fiscal General de bolsillo, señor Camilo Osorio, mediante el cual se extraditó a los EEUU al intachable líder guerrillero Simón Trinidad, bajo el cargo mendaz de narcotráfico. La opinión recuerda que Simón derrotó en los estrados judiciales de ese país la mentira de los dos abyectos personajes. Tuvieron que inventarse otro cargo, ajeno al motivo de su extradición, para poderlo condenar: el de ser integrante del Estado Mayor Central de las FARC. Y fue así como lo condenaron a 60 años de prisión, de los cuales ya ha purgado más de 15. Actualmente está recluido en una de las cárceles más inhumanas de los EEUU, la de Florence, Colorado.

Informo al mundo de que en esa prisión se encuentra encadenado un hombre inocente llamado Simón Trinidad de las FARC, para el cual pido solidaridad y justicia, y a través de ella su liberación. Simón nunca fue integrante del Estado Mayor Central de las FARC, aunque sí ostentó el elevadísimo rango de negociador de paz de una fuerza insurgente. Mintió el Secretario de Estado, John Kerry, cuando nos aseguró en La Habana que con la firma del Acuerdo de Paz considerarían la liberación de Simón Trinidad.

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Trump aviva la llama del racismo con su mitin de campaña en Tulsa

15:27:00

JUNIO DE 2020
(Donald Trump, Coronavirus, Black Lives Matter, Cuestiones raciales en Estados Unidos, Historia afroestadounidense)

Amy Goodman y Denis Moynihan

En medio de un brote de coronavirus

El peso de la historia se está sintiendo en Estados Unidos, donde masivas manifestaciones de protesta están haciéndole frente al duradero impacto del racismo sistémico. Millones de personas han tomado las calles a raíz de los asesinatos a manos de la policía de los afroestadounidenses George Floyd en Minneapolis, Breonna Taylor en Louisville, Kentucky, Tony McDade en Tallahassee, Florida, Rayshard Brooks en Atlanta, y por el asesinato de Ahmed Arbery en Brunswick, Georgia cometido por un oficial de policía retirado y su hijo. Mientras tanto, Donald Trump se prepara para relanzar su campaña presidencial, con uno de sus clásicos actos políticos demagógicos, el primero desde que comenzó la pandemia. El evento se desarrollará en un estadio cerrado en Tulsa, Oklahoma, justo cuando ese estado republicano sufre su peor semana de contagios de Covid-19. Trump se niega a usar tapabocas en público y, aunque la campaña de Trump tampoco va a exigir que quienes asistan al estadio utilicen mascarillas, sí requerirá que firmen un documento que exime a la campaña de responsabilidad en caso de que contraigan la Covid-19.

El hecho de que Trump eligiera a la ciudad de Tulsa para relanzar su campaña ha desatado el enojo de muchas personas. La pandemia de Covid-19 tiene un impacto desproporcionado sobre la población afroestadounidense. Si este acto político, como se espera, llega a causar un nuevo aumento en los casos locales de coronavirus, la comunidad negra será potencialmente la más afectada. Además, este mes se cumple el 99º aniversario de una de las peores masacres contra afroestadounidenses de la historia de Estados Unidos. En junio de 1921, una horda blanca quemó el próspero barrio afroestadounidense Greenwood, en Tulsa, conocido como el Wall Street Negro, causándole la muerte al menos a 300 residentes.

Trump también programó su acto para el 19 de junio, conocido como Juneteenth, un día de conmemoración y celebración de la comunidad afroestadounidense. Juneteenth es el aniversario del día en que los esclavos y esclavas de Galveston, Texas, se enteraron finalmente, luego de terminada la Guerra Civil, de su emancipación. Ese día, en 1865, el mayor general del Ejército de la Unión Gordon Granger llegó a Galveston y leyó públicamente la Orden General Número 3, que decía: “Se informa al pueblo de Texas que (…) todos los esclavos son libres”. Rápidamente se corrió la voz de la noticia y se produjeron celebraciones espontáneas. Habían pasado más de dos años y medio desde que el presidente Lincoln había emitido la Proclamación de Emancipación. Juneteenth es considerado como el día del fin de la esclavitud en Estados Unidos.

En una entrevista de audio de 1941 grabada por la Biblioteca del Congreso, Laura Smalley, nacida esclava en Texas, contó que se enteró de su libertad cuando era niña. El dueño de la plantación que la había esclavizado, el señor Bethany, había regresado de la guerra, pero no les dijo a los esclavos que la Confederación había perdido la guerra y que eran libres. “El viejo amo no les dijo que eran libres… No, no lo dijo. Ellos trabajaron allí unos seis meses después de eso. Seis meses. Y los liberaron el 19 de junio. Por eso, ya saben, celebramos ese día”.

La apropiación de Trump del día de Juneteenth para su evento provocó gran indignación. La senadora demócrata de California Kamala Harris tuiteó: “Esto no es tan solo un guiño a los supremacistas blancos: les está dando una fiesta de bienvenida a casa”. Ante el temor de ser recibido con protestas masivas en Tulsa, Trump cedió y cambió la fecha al 20 de junio. Hannibal Johnson, abogado y escritor de Tulsa, quien escribió la historia definitiva de la masacre de Tulsa en 1921, opinó sobre el mitin de Trump en una entrevista para Democracy Now!: “Aquí, en Tulsa, estamos trabajando duro en la reconciliación, en que nuestra comunidad esté más unida mientras nos acercamos al centenario de la masacre racista de Tulsa, que ocurrió en 1921. El mitin [de Trump] tiene el potencial de entorpecer el camino hacia la reconciliación”.

También en una entrevista para Democracy Now!, la activista, académica y escritora Angela Davis, ícono de la liberación negra, agregó: “[Trump] representa a un sector de la población de este país que quiere regresar al pasado —‘Hacer a Estados Unidos grande otra vez’— con toda su supremacía blanca, con toda su misoginia. En este momento nos estamos dando cuenta de que no podemos dejar que esas fuerzas nos hagan retroceder”.

Mientras Trump enciende la llama del racismo y alienta la violencia policial, existen fuertes movimientos populares que contrarrestan sus acciones. El Movimiento por las Vidas Negras ha organizado un fin de semana de acciones a nivel nacional, entre ellas protestas frente a la Casa Blanca el 19 de junio.

La Asamblea Popular de los Pobres y la Marcha Moral sobre Washington también se llevarán a cabo el 20 de junio. A diferencia del evento de Trump, que convoca personas en un lugar cerrado, sin posibilidad de distanciamiento social y sin exigencia de usar tapabocas, el principal referente de la Marcha Moral, el reverendoWilliam Barber, alienta la organización segura: “Quédense en casa, sigan vivos y organícense. Vamos a ponerle una cara y una voz a la pobreza para presentar las demandas de las personas afectadas, los expertos y los líderes religiosos. Contamos con 16 agrupaciones, unidas a un centenar de organizaciones, pero lo que es más importante, 45 comités de coordinación a nivel estatal conformados por personas pobres y de bajos recursos”.

Los movimientos de masas están unificando sus luchas, no solo en rechazo del odio y la desigualdad, sino para exigir la equidad a través de cambios fundamentales en nuestras estructuras económicas y sociales. No importa todo lo que haga Trump por desacreditar a estos activistas, con sus intentos de presentarlos como delincuentes y terroristas; son las personas que salen a las calles las que representan con orgullo las tradiciones de protesta y disidencia y constituyen la mejor representación de lo que este país puede ser.

© 2020 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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EXTERMINIO: UNA CLAVE EN LA RECTA FINAL DEL IMPERIALISMO CAPITALISTA

14:30:00

Cuando estábamos igualados a los animales, sin evolución inteligente, sin conciencia, sin la capacidad cerebral de hoy, sin la dimensión de sentimientos que nos asisten, los proyectos de seres humanos estuvimos, más que ahora, sumergidos en la dinámica de la lucha por la sobrevivencia. Un impulso animal depredador, como a todos los animales, nos acompaña desde esa ancestralidad oculta en el tiempo, haciendo que cada vez recordemos al investigador inglés Charles Darwin y su trabajo acerca de la selección natural de las especies.

Harto estudiado es este paso del ser humano-humana a través de la evolución. Nos dice que anduvo disputando el territorio a las otras especies vivas y a la par, desafiando el espacio territorial de su propia especie. Los primeros nichos cubiertos, la posesión colectiva de las cuevas naturales para resguardarse de las fieras de mayor tamaño, la vigilancia de los reservorios de agua, la obtención y tenencia del fuego, los iniciales asentamientos para la agricultura tuvieron en las marchas de la horda salvaje, la lucha por la supremacía, luego del dominio técnico a través del desarrollo prodigioso de la mano que proporcionó el aumento del volumen y de la complejidad maravillosa del cerebro, el poder plasmar la gigantesca huella dejada en la historia por la inteligencia y la progresiva conciencia de estar, de hallarse, de ser, que le dio el predominio sobre las demás especies, ganando así la carrera de la selección natural. Aquella primera justa la ganó el animal más inteligente, no así el más fuerte, ni el más grande, sino el que logró la conciencia de sí: el ser humano-humana.

Ahora pudiera verse de forma sencilla aquella proeza, incluso, como una línea recta temporal, pero este trayecto de miles de años está cruzado por lentitudes, retrasos, aceleraciones de modo cíclico, en etapas, saltos, bucles y algunas otras figuras paramétricas, utilizadas por el imaginario científico para colocarnos en esa mirada de una manera más objetiva. La gran paradoja gobernada por una dialéctica que luce inapelable al examen del tiempo, está en que a la evolución de la conciencia de sí progresivamente obtenida, se le vino detrás como trágico acompañante la bestia salvaje, el impulso destructivo, la tendencia depredadora, como herencia del pasado abisal en el albor de la selección de las especies, aunque con un tensionado detalle: hay una diferencia entre el instinto selectivo animal que parece estar regulado por su espacio natural, (de allí los hallazgos de Darwin) y ese mismo instinto destructivo gobernado por la inteligencia del humano-humana (de allí los hallazgo de Freud). El salvajismo animal tiene un límite: la depredación natural; el salvajismo inteligente tiene un ilimitado factor: el exterminio.

El dominio de la naturaleza ganado bajo esa égida inteligente y además destructiva, tiene también una intrincada ascendencia sobre su propia especie, fruto de la división social del trabajo que impone a los poseedores sobre los desposeídos y de la lucha de clases signada por la violencia fundacional de la historia de unos grupos de seres humanos sobre la mayoría. Porque la lucha por el predominio como especie hegemónica ha sido también, y en esencia, una lucha por el poder, y además por el poder de las sociedades.

Ni ante los procesos más trágicos que el humano-humana pueda pasar en el porvenir, dejará de causarle asombrosa fascinación que este andar histórico, por lo menos en occidente, haya sido un tránsito civilizatorio. Al troche y moche de la bestialidad oculta, de la perversidad inteligente, cada tanto emergida para destrozar sueños y vidas, este ser humano-humana ha sabido también civilizarse. Esta afirmación puede causar las más pugnaces reacciones, las discusiones más agrias, las trompadas filosóficas más hidalgas, para recordarnos aquellas debacles de la Grecia antigua y de la Roma Imperial, sin embargo, es inocultable que uno de los sueños, quizás el más hermoso y complejo de aquellos y aquellas salvajes que supieron hacerse inteligentes y consciente entre las breñas de la violencia y la sangre, fue lograr una convivencia donde la inteligencia y la conciencia unidas a una espiritualidad elevada (¿cósmica?), permitieran la posibilidad de domar para siempre el instinto destructivo, hoy en día con poderosa inteligencia, y así vivir sin el miedo del puñal a la espalda como herencia histórica de la violencia. Por algo el viejo Marx desde su profundo estudio de la sociedad humana nos colocó aún en la prehistoria.

Hoy, en este mismo instante, traspasadas las puertas del siglo XXI, aún el humano-humana se debate ante la sobrevivencia a dos incidencias cruciales, a saber: una historia brutal que no ha dejado de instigar y promover con el inmenso poder jamás obtenido por las hegemonías dominantes, y dos: la evidencia de que todavía existe una conciencia ampliada y atesorada en todos estos siglos de civilidad occidental, hacia territorios, por fortuna, resguardados más allá de los límites egoístas de las hegemonías imperiales gobernantes.
Si viésemos el panorama mundial actual bajo el péndulo oscilante de la historia transitada, es posible que concluyamos reconociendo una victoria, por demás contundente, de las fuerzas bestiales, de quienes imponen la violencia a muerte negándose a toda transformación; un triunfo de la imposición del exterminio con el pretexto de controlar la superpoblación. Que no canten victoria estos sectores que ahora mismo trabajan para el exterminio, ni se llamen a la desesperanza aquellos y aquellas que han ganado conciencia con el paso del tiempo, recogiendo esa otra herencia extraordinaria que no sólo nos podría preservar, sino además enraizarnos, radicalizarnos en visiones hasta ahora impensadas por falta de ampliar la percepción, las miradas y la conciencia de la realidad. Andante -aunque tal vez cauta y que viene reflexionando profundamente con acciones importantes- una comunidad humana oculta, un tanto disgregada y no por esto débil, tiene siglos trabajando por ampliar cada vez más la conciencia y tiene muchas cosas qué decir.

La naturalización de un exterminio bien parecido

Agreguemos que la actitud exterminadora ha sido justificada con el paso del tiempo a través de pensadores, investigadores, científicos, poseedores y políticos. Aunque el argumento central de esta vocación exterminadora sería el control de la superpoblación, existen mil y una justificaciones utilizadas por los sectores hegemónicos para imponer cualquier situación de exterminio sobre otros colectivos, a los que se les llama en ciertos escenarios de la intelectualidad gourmet: minorías.

En la antigua Roma se hacían de la vista gorda ante terribles brotes de lepra y otras enfermedades, cuyo contagio se propagaba con rapidez debido a la ignorancia del origen y a la indefensión de la población. La idea dominante siempre ha sido trasladar la noción adjetivada peste -del desconocido o conocido virus- al ser humano-humana. De víctima, la gente termina siendo la victimaria: la peste, mientras el virus baja el perfil, elevado cada tanto que a la hegemonía conviene y popularizado con énfasis si hay una guerra. Esto nunca ha dejado de pasar.

En los albores de la sociología, el filósofo francés Augusto Comte fue uno de los primeros en colocar al rango poblacional como categoría negativa de la economía, susceptible de ser controlada a como dé lugar para evitar la superpoblación, considerada un mal. Además, Comte coloca su vista reprobatoria en los territorios del Sur, considerados inferiores. Esta postura dio rango de categoría científica a la tendencia de exterminio poblacional. Conclusiones como ésta fueron utilizadas por los nazis, durante la llamada Segunda Guerra Mundial, para justificar muchas de las atrocidades que cometieron en el exterminio de poblaciones enteras. Antes, la Iglesia Católica, a falta de justificación científica, ya había utilizado a Dios (tal y como ha hecho y hace hoy la hegemonía capitalista desde los Estados Unidos (EEUU) aupando nuevos ejercicios dictatoriales del Abya Yala) para desatar las llamadas Cruzadas y así acabar con el llamado paganismo, y de paso, exterminar a la población de la Europa medieval. Ninguna plaga más letal que las Cruzadas, ningún virus más nocivo que la Inquisición.

Cuando la monarquía española pone los barcos de Colón en costas del Abya Yala, ya sus curas y almirantes tenían varios siglos de prácticas abominables de exterminio en toda Europa que luego fueron practicadas sobre cincuenta millones de seres humanos víctimas del fuego “purificador” del dios cristiano, contra quienes hoy llamamos aborígenes. Igual método de exterminio, de muy variadas técnicas de tortura y muerte, aplicaron portugueses, ingleses, italianos y belgas en los pueblos de África; también los ingleses en lo que hoy se llama Australia expusieron su apartheid criminal, por igual que en el norte del Abya Yala y en China; lo mismo hicieron los franceses contra Argelia, Indochina, Islas del Caribe, norte del Abya Yala; holandeses aprovecharon algunas metidas de mano letal en el Caribe y en África. (Extenso capítulo aparte pudiera redactarse con las tropelías que entre los mismos reinos europeos se han infringido: ejemplo trágicamente ilustrativo –sin posibilidad de resarcir los daños- significa el genocidio practicado por los turcos en contra de los armenios. Este bestial exterminio tiene al cultivo e imposición del racismo y la xenofobia como evidente aliciente).

Argumento medular muestra la película boliviana Sangre de Cóndor (Sanjinés, 1969) basado en la denuncia de estrategias extermino poblacional y cultural a través de la esterilización de las mujeres indígenas con el absurdo argumento de la salud y el control poblacional promovidos por los ya desaparecidos Cuerpos de Paz, creados, alentados y financiados por el gobierno de los EEUU. El descaro ante estas situaciones de exterminio es que se argumenta el peligro de la superpoblación, pero no se antepone jamás la justa distribución de la riqueza entre quienes se llevan la gran tajada mundial a costa de la salud de la Pacha Mama y de millones de personas que apenas tienen para morir de hambre. Ejemplos como éstos pasan ante los ojos de la mayoría sin que sean vinculados a estrategias mucho más globales. Y sin que signifique cerrar capítulos nos preguntamos: ¿Qué es sino el más abominable genocidio, lo que aplica el sionismo israelí al pueblo de Palestina? ¿Qué ha significado el bloqueo a Cuba sino una intensión de exterminio? En este instante, desde los laboratorios y redes informáticas se promueve la materialización de una guerra económica contra Venezuela, saboteando sus relaciones financieras con los demás países, a través de argucias judiciales que lesionan el derecho internacional y el chantaje global de la Casa Blanca y el Pentágono sobre gobiernos reaccionarios aliados. Esto condena a venezolanas y venezolanos a las más extremas penurias. ¿Qué significa esto sino una política de exterminio por parte de la hegemonía imperial contra un pueblo que ha decidido ser libre e independiente?

Llegó la justificación científico-religiosa

Para nadie es un secreto que la pandemia del coronavirus (o COVID-19) tiene todos los visos de ser una estrategia de exterminio poblacional dirigidas contra los y las socialmente más vulnerables. Por lo menos este argumento es un secreto a voces, manejado con énfasis en los sectores que han presenciado de cerca, la grave afección sufrida por los colectivos a los que pertenecen. Llama la atención, a su vez, cómo desde los primeros y tímidos análisis acerca de la ascendencia a muerte del virus, la palabra especializada –de tendencia eurocéntrica, por cierto- trata con pinzas semánticas, toda opinión o análisis que apunte hacia algún señalamiento, acerca de la grave responsabilidad que tendrían los agentes del imperialismo capitalista en la aparición de la enfermedad y la transformación del virus en pandemia. Se deja filtrar en esos discursos un conjunto de tecnicismos cientificistas a los que abría de apelarse para acceder a discutir en algún escenario acerca de quiénes son los responsables de esta pandemia. De aceptarse esta campaña, abierta en su intensión, aunque discreta en su argumentación, terminaremos defendiendo que el virus es una maldición de Dios por los desafueros humanos y que todos somos los culpables o que la pandemia llegó en buena hora porque se hacía necesario un afeite significativo en el índice poblacional: dos ingredientes de un mismo menjurje ideológico.

Pareciera que la tendencia promovida es la de comprobar las responsabilidades de la propagación de este virus, sólo a través de la captura infraganti de un científico loco que echó el virus desde una botellita de suero, en un hospital de China, en un hospicio en Italia y en un albergue de veteranos en Minniapolis. Mientras la pandemia hace estragos en poblaciones indígenas, afrodescendientes, abuelos y abuelas (pensionados), habitantes de comunidades marginadas pertenecientes a no pocos países, la feroz ascendencia de sus efectos, la necesidad de frenar su avance y la actitud contradictoria y muchas veces permisiva de no pocos gobiernos, está impidiendo colocar el análisis en las responsabilidades concretas. En estos momentos, en Europa, se aprestan a abrir las fronteras sin que la pandemia esté oficialmente controlada; motivos poderosamente económicos presionan para tomar estas medidas, sin que les importe las vidas de miles de personas que están en peligro. La antigua dicotomía que impone lo urgente mercantil sobre lo importante social.

La biomedicina está preparada en materia de exterminio

Uno de los grandes logros de la Revolución Cubana (1959 hasta siempre) es de naturaleza científica. Esta dinámica transformadora de un país ha colocado a un modelo biomédico en el tercer lugar del mundo en prevención, sanación de no pocas enfermedades y fabricación de medicinas. Un ejemplo vanagloriado internacionalmente con toda justicia, son sus misiones médicas que continúan llegando a muchos países, contribuyendo con sus pueblos en combatir males y enfermedades. Aunado a este logro, de por sí extraordinario, hay uno mucho mayor y está en la diferenciación de su modelo de medicina social con el modelo capitalista-mercantilista imperante en casi todo el mundo. Mientras el ejercicio del modelo biomédico en todo occidente es una mercancía al que sólo tienen acceso quienes pueden pagarlo, en Cuba se ha desarrollado un modelo de inclusión social al que tienen acceso gratuitamente, cubanos y cubanas. Esto hace de la prevención un estandarte que ha recorrido el mundo en solidario auxilio de los pueblos. La constatación actual de este palmarés está en la situación del llamado Covid-19 en donde la medicina cubana de nuevo está dando su ejemplo solidario imperecedero.

Sin embargo, quienes dirigen los hilos del modelo biomédico clínico-mercantil, el cual atiende cuando ya la persona se encuentra enferma, tiene otra actitud frente a la pandemia. De no pocas partes del mundo circulan alertas del colapso de muchos sistemas de salud, ejemplo: Italia, porque han basado su atención en el modelo biomédico-clínico, dependiente de las empresas de seguro privado. Desde la primera visita del llamado coronavirus a la tragedia del mundo capitalista, el servicio clínico colapsó en muchos países europeos y en EEUU, así como el servicio funerario. Sin embargo, las alarmas surgen de la voz de familiares de pacientes, quienes constatan que sus parientes padecen una atención médica deficiente, marginada, sobre todo si pertenecen a sectores económicamente vulnerables o a personas excluidas por alguna condición social que genera discriminación. Esta conducta de quienes alientan el modelo biomédico clínico-mercantil no es nueva y tiene su historia.

La práctica de la medicina genera poder y de esto se dieron cuanta los grupos hegemónicos. La combinación de saber científico, discrecionalidad del estado de salud humano y servicio social, constituyen un tótem muy poderoso que, en manos de las hegemonías, se transforma en una plaga de dominio contra los pueblos. Una sencilla muestra la tenemos en la denuncia formulada por el patriota independentista borincano Pedro Albizu Campos, cuando alertó de un perverso plan urdido desde algunos sectores reaccionarios de los EEUU, que promovían la práctica médica con fines de exterminio de personas naturales de la Isla de Borinquen.

Yéndonos a las pugnas por el poder en el universo contradictorio de las hegemonías, ya no es ningún secreto que una de las histerias más enconadas del líder nazi Adolfo Hitler y sus secuaces, en contra de los judíos, estaba en el conocimiento que éste tenía de los planes plasmados en las llamadas Actas de Sión, donde se ordena a los judíos de la diáspora, vincularse a toda actividad relacionada con la práctica médica, desde escuelas de las universidades, centros de investigación, clínicas y hospitales de atención, la invención e industrialización de implementos, con la finalidad de controlar las sociedades a través del poder habido en los sistemas médicos.

Por supuesto, enterarse de estos planes para Hitler significó una afrenta, ya que su plan genocida de promoción supremacista de la llamada Raza Aria se tropezaba con un grave y poderoso obstáculo, ya que el plan sionista tenía algunos años de adelanto. De allí que los primeros ataques represivos en contra de los judíos por parte de los cuerpos policiales del gobierno nazi estuvieron selectivamente dirigidos a médicos, dueños de clínicas, investigadores, estudiantes, equipos de investigación. La expulsión de judíos de las universidades comenzó en las facultades de medicina. Cuando los nazis inician su abominable trabajo de exterminio en los hornos crematorios ya en los campos de concentración estaban detenidas innumerables personas de origen judío vinculadas a la medicina. De igual manera, ya los científicos nazis estaban iniciados en experimentos con seres humanos, que también iban sellados con la marca del exterminio.

La práctica exterminadora nazi no acabó con la tendencia supremacista del sionismo en la medicina, como tampoco terminó el racionalismo ario nazi-fascista con la derrota y muerte de Hitler. Esta pugna continúa en el mundo con la incorporación de nuevos actores, teniendo a los pueblos como víctimas. Tres muestras artísticas, dos de origen argentino, nos pudieran brindar pistas en este sentido, a saber: la novela Los Demonios Ocultos de escritor Abel Posse (1983), el filme Wakolda (2013) de la realizadora Lucía Puenzo, el filme El Huevo de la Serpiente de realizador sueco Ingmar Bergman (1977), adentradas en esos mundos beligerantes, cruzados por la ciencia, la política, el misticismo, la manipulación genética, el oculto morbo supremacista, en que el exterminio deambula cual Aqueronte insaciable.

La biomedicina que hoy nos atiende lleva marcados estos antecedentes y una pandemia como el Covid-19 pudiera ser el contexto preciso para revelar sus intenciones ocultas. Cuando vemos la actitud ligera y veleidosa del presidente del Brasil Jair Bolsonaro frente a la pandemia y constatamos los resultados de creciente contagio entre la población más vulnerable de ese país, nos damos cuenta de un sistema de salud condenado por el modelo biomédico a hacerse de la vista gorda de un exterminio cantado como el premio gordo de cualquier lotería, en donde los guarismos están fríamente calculados como lema comercial de un personaje cómico mexicano.

A globales problemas globales miradas

Ya hay evidencias de que el riesgo de pandemia por coronavirus había sido anunciado. Además de las películas hollywoodenses que hicieron patente la alarma, varios informes emanados de esfuerzos personales y colectivos daban cuenta del peligro que se cernía sobre la humanidad, de no tomarse las medidas a tiempo. Corren por las redes las imágenes de una conferencia de hace algunos años, ofrecida por el magnate de las telecomunicaciones Bill Gates, en la cual hizo revelaciones acerca de una próxima pandemia que azotaría a la humanidad. Aunque su tono de voz y postura corporal pudieran compararse con las de un profeta de paso, su naturalidad y desparpajo lo colocan entre los promotores en potencia, de la tendencia de reducir a la población por medio del exterminio. Se sabía. Los poderosos del mundo sabían de la proximidad del virus, de lo inminente de la pandemia y no hicieron nada más que esperar sentados a regodearse en sus efectos genocidas. Bueno es preguntarse si esta abominable omisión no es complicidad; una complicidad tramada desde los más altos estrados del poder hegemónico para exterminar la población mediante el inicio de un espantoso genocidio. La data reciente de exterminio descarado quizás no son los nazis. Pruebas existen de que, en las intenciones invasoras e intervencionistas del ejército de los Estados Unidos (EEUU), en sus procedimientos demenciales, las intenciones exterminadoras han estado presentes. Repetir hasta la saciedad el descarado genocidio que los sionistas practican en contra de mujeres, jóvenes, niños, abuelas y abuelos en Palestina resulta imperioso, sobre todo, si lo relacionamos con el maridaje habido con el ejército gringo y sus gobiernos.
Sin embargo, buscar puntos emblemáticos en donde el exterminio ha estado rondando los planes hegemónicos puede ser importante. Recordemos que al final de la llamada Segunda Guerra Mundial, alrededor de los cadáveres de Adolfo Hitler y Eva Braun, entre las ruinas de una Berlín destruida, miles de agentes genocidas del nazismo, malhechores de aquel inaudito exterminio, buscaban escapar. Muchos aún con bastante poder en el mundo y cuentas por cobrar, encontraron asilo secreto a través del cambio de identidad y de la complicidad habida en el universo de la política y de lo social. Evoquemos que Hitler llegó al poder, entre otras cosas, debido a la ceguera y subestimación de importantes sectores de la socialdemocracia, a la flojera mental de buena parte de la izquierda europea, y al patrocinio de monarcas y oligarcas de todos los Estados europeos, que vieron en aquella temeridad de actor simulado que tomó el poder en la Alemania arruinada, una vía para remozar al capitalismo que no salía de la crisis del año 29. Diez años después, ya Hitler tenía su guerra de exterminio a la carta.

La primera reunión que tuvo como tema la visión económica neoliberal, se llevó a cabo en un castillo europeo en 1947, aún muy cercano el dolor y la estupefacción que produjo el genocidio nazi perpetrado. Aquel cenáculo discreto tuvo como cabezas visibles al economista estadounidense Milton Friedman y al filósofo austríaco Karl Popper. Al primero le sería encargada la puesta en práctica del pragmatismo mercantil que encarna la doctrina neoliberal. Los Yuppies de Friedman atacarían las posiciones keynesianas y Popper sería convertido en la quintaesencia del ataque anticomunista en el universo de la intelectualidad y en el mundo académico.

Sería una ardua tarea ésta, la de los neoliberales. Lo sabían. Pero tuvieron el ingrediente necesario para acometer la avanzada: paciencia, factor que no han sabido tener algunas propuestas mucho más justas y populares. Friedman ocupó los escenarios de la economía y las finanzas para darles rango filosófico y político a su acometida y así promover la colocación de economistas en puestos de gobierno y Estado, muestra de ello es que, para inicio de la década de los años 90 del siglo XX, ya su delfín Francis Fukuyama tenía preparada su glamurosa teoría y libro El Fin de la Historia y el último hombre que traería signos economicistas importantes para darle base a la desesperanza de fines del siglo XX.

A Popper le correspondió desmontar la teoría marxista, letra por letra; de allí que se dedicó a diseccionar el pensamiento de Carlos Marx, acusándolo de economicista; gran paradoja, porque, mientras Fukuyama justificaba la vuelta lineal al pasado, el ritornello a la forma barbárica de la economía, el roll back a la discriminación, exclusión y el exterminio con un “no hay más remedio” de argumentos economicistas como valores positivos, Popper hacía lo propio con el pensamiento marxista como valor negativo. Con esta táctica, también se impulsa la idea de la doble moral del pensamiento, un “vale todo” para las elaboraciones intelectuales, porque en el fondo estaba la promoción de una simplificación del hacer ciencia social, la banalización del ejercicio político y el secuestro del acto de pensar y de saber a los que se les conculcaba la democratización.

Con el hecho de la globalización en la definitiva llegada de las nuevas tecnologías al mundo de las redes comunicativas y viceversa, se hacen una realidad estos planteamientos neoliberales. Hoy, los agentes de Hitler están colocados a sus anchas de nuevo en el mundo, promoviendo el regreso al fascismo. Y frente a los problemas generados por la superpoblación ¿qué se estarán planteando estos neo-nazistas? Sin lugar a dudas su … “no hay más remedio”. Dentro del plan neoliberal la estrategia central es el hambre de las mayorías y ya sabemos que este factor como categoría positiva de los promotores de las teorías del libre mercado se traduce en exterminio.

Adiós al capitalismo

Estamos persuadidos de que moralmente, el imperialismo capitalista transita una fase terminal. Aliarse al fascismo como lo hizo en la década de los años 30 del siglo XX es un fiel indicador de tan trágico destino. Sólo el brutal y peligroso armamento atómico que lo asiste y protege como chantaje, ahora en manos de factores sionistas y fascistas en connivencia, la capacidad de maniobra económica en su ley de “rabo de paja” sobre los demás países, el control sobre las materias primas, la tecnología y las comunicaciones le brinda oxígeno a su último transitar.

La humanidad se debate ante el desafío que le presenta un sistema que llega a su final. Estamos pisando la entrada a una era post-capitalista en que los sectores del poder tradicional están dispuestos a jugarse la carta del exterminio definitivo de gran parte de la humanidad para remozarse en la hegemonía. Con un fuerte recorte poblacional que se traduce en el inmenso recorte presupuestario requerido (tajante lógica neoliberal) estarían retomando de nuevo la vanguardia económica, política y social para afrontar la era post-capitalista sin riesgos de posiciones de avanzada, ya que la era del post-capitalismo, sería un capitalismo sin capitalismo, o sea, un esclavismo edulcorado (que tendría la potencia del inmenso recurso tecnológico en la nanotecnología y la robotización que ya tienen avances notables). Es por esto último que en la agenda hoy discutida descaradamente y con fruición entre los magnates de las tecnologías; verbigracia, Bill Gates y sus pandillas y el Presidente de EEUU Donald Trump, está el control de la información íntima de los ciudadanos y ciudadanas a través de las llamadas nuevas tecnologías. ¿Ciencia ficción? No. Se trata del salto atrás ideal para el sector fascista que ha trepado a la Casa Blanca de EEUU. Tal vez Hitler, a quien no podemos negar capacidad imaginativa, tuvo siempre en su agenda esta posibilidad.

En la agenda post-capitalista de los post-capitalistas se encuentra, además del exterminio de la población mundial, puntos que ya se visoran como importantes: uno es la desconfiguración del mapa geopolítico de la Europa (en un continente que tiene países donde ha bajado la población y en los que hay importantes índices de suicidio juvenil, una fase de exterminio planificado como el que se inicia, desconfigura toda geopolítica hasta ahora pensada). Dos, el urgente desmembramiento de la vanguardia mundial imperial colocada en los EEUU luego de la Segunda Guerra Mundial (moralmente la sociedad estadounidense y su sistema político parecieran no aguantar un escándalo más y esto, a la vista de pasados imperios, en donde el indicador de la destrucción moral es evidencia de acabose hegemónico, representa un peligro para sectores ya colocados en un post-capitalismo). Tres, la progresiva colocación de la vanguardia hegemónica en los sectores sionistas más recalcitrantes colocados como poder emergente desde 1948, tanto por su tradicionalismo en el manejo de la hegemonía, como por el poder armamentista y económico que ya acumulan. No es casual que sean el estado de Israel. la vanguardia visible en el exterminio del pueblo palestino, al cual ya han despojado de la mayoría de su legítimo territorio. Cuatro, promoción y definitiva naturalización de la salida genocida para un supuesto control de la población. Hoy, hasta para algunos sectores progresistas de la sociedad, esta naturalización es el argumento del destino manifiesto del coronavirus, al cual justifican. Cinco, criminalización de los organismos internacionales de regulación social planetaria entre los Estados, fundados luego de la llamada Segunda Guerra Mundial, tales como la ONU. Muestra de esto es la negativa del presidente Trump de continuar el subsidio a la UNESCO, la condena a la Corte Penal Internacional por las investigaciones de las actuaciones del ejército de EEUU en Afganistán; además del festival de sanciones que a partir del mes de mayo de 2020 ha desfilado en los comunicados de los voceros oficiales de la Casa Blanca. Seis, profundización de la depauperización de los países y pueblos africanos, siempre puestos como modelos trágicos sin responsabilidades directas, como si su situación fuese un hecho “natural”, cuando realmente es una evidencia de cómo el exterminio paulatino del capitalismo ha sido practicado sobre poblaciones enteras dueñas de un territorio, aún rico en minerales estratégicos para el dominio hegemónico. Siete, banalización del acto político como estrategia social aplicada sobre los países del Abya Yala que hoy tiene sus efectos en la llegada a sus gobiernos de “monigotes politiqueros” usurpadores, al servicio de las castas hegemónicas que los teledirigen (trágicas muestras pueden ser los casos de Venezuela -provocando un paralelismo-, Bolivia y El Salvador). Ocho, el desprestigio de los ejércitos de los países no obedientes a las políticas hegemónicas. Tienen varios años los ataques a los ejércitos de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Irán con la finalidad de minar su verticalidad al defender posiciones nacionalistas. Nueve, la colocación, con mucha más fuerza que antaño, de la mediatización religiosa para fundamentar las acciones de facto, con una especie de renovación del “derecho divino de los reyes” practicado en la época medieval, mezclado con la doctrina de Destino Manifiesto y el remozamiento de la Doctrina Monroe (de los EEUU) que tienen su parangón en el gobierno de facto aplicado en Bolivia. Diez, extremar a niveles de paroxismo las desigualdades sociales y el reparto expoliador de la riqueza mundial camino a un mundo esclavizado, a través de la promoción y exacerbación del racismo, la xenofobia, el femicidio, la homofobia, el anticomunismo, la guerra y destrucción contra los pueblos, el consumo de todo tipo de droga, la persecución de la diversidad cultural, la usurpación de la propiedad intelectual, la banalización del acto político, la estandarización de los procesos educativos, el control férreo de las aguas y los alimentos, la alienación desde las redes comunicativas.

EXTERMINIO

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“… una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”. COMANDANTE FIDEL CASTRO

En la década de los años ochenta del siglo XX, la revista española Interviú publicó un reportaje acerca de los pueblos que en ese momento se encontraban en peligro de desaparecer: no eran pocos. En el exhaustivo trabajo periodístico, no se escatimaba en precisar los procesos que motivaban esta situación y al final se miraban las causas: ambición de poder hegemónico, guerras, pandemias, distribución desigual e injusta de la riqueza, falta de voluntad política, exterminio.

En este justo instante, el reinado de Arabia Saudita promueve, instiga, materializa el genocidio en perjuicio del pueblo de Yemen. Imágenes dramáticas están en las redes como muestra de esta escalada de exterminio. Las presiones territoriales, bélicas y políticas continúan cerniéndose sobre la República Árabe Saharaui Democrática y en contra de su pueblo, por parte de los gobiernos de Marruecos, Mauritania y España. Párrafos atrás hemos hablado del descaro usurpador sionista contra el pueblo de Palestina. Se teme que igual situación pudiera ocurrir en Bolivia a través de la dictadura fascista allí instalada con el auspicio de EEUU, cuyo genocidio estaría en las intenciones de las clases oligárquicas en el poder: ya hay muestras de asesinatos selectivos. Continúa la segregación en contra del nacionalismo vasco y catalán por parte del gobierno monárquico español. ¿Qué es sino un exterminio, los más de mil asesinatos de dirigentes sociales en Colombia luego de la pacificación de la guerrilla? ¿Las heridas en los ojos de manifestantes chilenos y chilenas por parte de fusileros de la policía de Sebastián Piñera, acaso no son señales claras de un próximo y nuevo exterminio como el aplicado por el general Augusto Pinochet? ¿Cómo podemos llamar a la actitud provocadora de la policía estadounidense contra la población afroamericana, cuando, lejos de detenerse, aumenta las agresiones a manifestantes que se acentuaron desde la llegada de Donald Trump al gobierno? A este clima desatado por el coronavirus podemos agregar que el exterminio sistemático parece estar definitivamente instalado como punto fundamental del plan de la oligarquía mundial.

¿Cuál será el método extremo del plan de exterminio? Esta pregunta es obligatoria, dado el pasado de las hegemonías en el tratamiento del exterminio hacia los semejantes. La vocación exterminadora de las oligarquías no ha tenido límites: son capaces de cualquier barbaridad, pero el mundo ha cambiado, hasta ahora habían tenido que guardar formalidades, por ejemplo, la hegemonía gringa había tenido que pasar su capacidad de exterminio sobre los pueblos del Abya Yala por la base curricular de un espacio llamado Escuela de las Américas, para entrenar en tortura y muerte a miembros del ejército, sin embargo, sabemos que aún en este siglo XXI, toda esa capacidad no ha sido probada, desde la posibilidad tecnológica que parece ilimitada.

A comienzos del siglo XX ¿Quiénes imaginaron los campos de concentración materializados por los nazis? Nadie. La médica austríaca Elisabeth Klube Ross testimonia en su autobiografía, cómo ante el horror de su visita al campo de exterminio de Auschwitz, una mujer judía allí retenida le instaba a confrontarse con la capacidad humana para cometer estas atrocidades. Toda una lección de cara al porvenir: los seres humanos-humanas somos capaces de esto y de peores atrocidades, no fueron monstruos quienes asfixiaron seres humanos-humanas hasta la muerte premeditada, fueron por igual humanos-humanas, normales y cuerdos quienes perpetraron esas abominaciones. El monje trapense de origen estadounidense Thomas Merton, advierte en un genial ensayo esta realidad, desde el caso del nazi Adolf Eichmann, administrador de la política de exterminio de campos de concentración como Auschwitz, Polonia. Preso y sometido a exámenes médico-psiquiátricos, Eichmann fue declarado totalmente cuerdo. Merton inicia una serie de puntos reflexivos diciendo:

Los cuerdos, los bien adaptados, son los que pueden, sin espasmos ni náusea, apuntar los proyectiles y apretar el botón que inicie el gran festival de destrucción que han preparado ellos, los cuerdos. ¿Qué nos da la seguridad, después de todo, de que el peligro consistía en que un psicópata llegue a tener ocasión de disparar el primer disparo en una guerra nuclear? Los psicópatas son sospechosos. Los cuerdos les mantendrán lejos del botón. Nadie sospecha de los cuerdos, y los cuerdos tendrán razones perfectamente buenas, lógicas, adecuadas, para disparar. Obedecerán cuerdas órdenes, que han llegado cuerdamente por el conducto jerárquico. Y, por su cordura, no sentirán remordimiento. Cuando salgan los proyectiles, pues, no será ningún error.

Sin dejar de preocuparnos por las motivaciones habidas en el texto de Merton, íntimamente ligadas a la finalidad de nuestro escrito, tenemos que decir que estados de conciencia como el de este sacerdote contemplativo, han estado tomando cuerpo en el espíritu humano y en los campos de la sociedad luego de finalizar la llamada Segunda Guerra Mundial. Así como la vocación exterminadora que promovió, provocó y perpetró aquella hecatombe se ha recuperado de una aplastante derrota y hoy exhibe sus deseos supremacistas, por igual, la conciencia humana que se fortaleció al ser víctima y testigo de las tragedias que resultaron, tiene bastiones y nichos de encuentro y no ha dejado de estar en las calles y en los escenarios sociales, activa, solidaria, consciente, movilizadora, espiritual, política. La presencia de esta consciencia habida con fuerza en el cuerpo de las sociedades frente a un enemigo muy poderoso, caracteriza la intención de exterminio que hoy han planeado las clases hegemónicas del imperialismo capitalista.

En el emporio comunicacional de Hollywood, ventana ideológica fundamental del sistema capitalista, existe una cartografía del trayecto socio-político de la hegemonía que dirige el mundo. Muchos indicadores se pudieran extraer de este tránsito por el ejercicio del poder ideológico en las audiovisualidades, pero sólo uno nos llama la atención en este momento: la advertencia final habida en la película Guerra Mundial Z –harto subestimada por propios y extraños- que significa un dibujo del destino que nos tienen guardado los grupos oligarcas a los humanos-humanas. Hace 7 años, con el entusiasmo productor del actor Brat Pitt, el equipo que dirigió Marc Forster armó la dicotomía planteada para alienar, a saber: un mundo contaminado por una enfermedad y un sistema que se defiende de la contaminación. Conclusión final: ¡los exterminaremos!

Para dar un tono bíblico en su planteamiento y apocalíptico en su conclusión, la película apela al exterminio por fuego, metáfora tradicional que, como hemos visto, ha estado presente como símbolo de exterminio de todos los poderes. Ya no les hace falta el fuego como emblema visible. El exterminio planeado debe ser silente: los nazis comprobaron la efectividad de la invisibilización de las víctimas que les dio el campo de concentración hacia el horno crematorio. Sin embargo, la película de Forster se ejemplariza en mostrar que el exterminio será infinito, de allí la parentela que esta visión cinematográfica tiene con la doctrina de Guerra Infinita, inaugurada por EEUU luego del derribo de las Torres Gemelas en el año 2001, durante el gobierno de George W. Bush. No sólo será infinita en el tiempo sino en los métodos.

La necesidad de un masivo exterminio por parte del imperialismo se debe a la inmensa conciencia planetaria desplegada, que de seguro crecerá en la medida en que manifieste sus acciones. Enfoques habidos en la teoría de la Complejidad pudieran explicar este crecimiento y consolidación de una conciencia planetaria humano-humana. Sin embargo, el exterminio comenzará por los mismos EEUU. Allí la manifestación de esta conciencia ya se hace patente y no es un fenómeno nuevo –el tío Ho Chi Ming no se equivocó cuando dijo que, en la lucha contra el imperialismo, el pueblo estadounidense era un importante aliado del pueblo vietnamita- hay allí fuerzas sociales incubadas cuya conciencia ha venido consolidándose en el ejercicio social. Se suele subestimar dogmáticamente al pueblo estadounidense cuando, recordemos, se trata de un espacio humano con historias endógenas importantes, intricadas, influyentes, donde anidan diálogos, saberes, experiencias, culturas, arte, anhelos, religiosidad, deseos de justicia. Y además, tiene una juventud que no necesariamente ha tomado la senda del fascismo. No hay sólo un pueblo invasor y agresivo en los EEUU, es un pueblo de pueblos; también sufrido, esquilmado, alienado, con discriminaciones, desigualdades y donde una conciencia cósmica apenas asoma su fuerza incubada. Se debe tener en cuenta que ese pueblo estadounidense tiene un lugar importante en la historia del tránsito civilizatorio habido en occidente desde 1492 hasta hoy; nos lo recuerdan las estatuas del almirante Cristóbal Colón que están siendo derribadas por manifestantes en algunas ciudades de ese país, a raíz del asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd.

Hay preparado un exterminio dirigido al cuerpo social de esta conciencia que ha logrado configurar una noción de paz revolucionaria cuyos argumentos coinciden con los esbozados por el líder soviético Vladimir Lenin, aunque en EEUU tenga en estos momentos explicables y transitorias expresiones de violencia. Para este plan es importante el control de la información a través de las redes sociales, en el cual los aparatos policiales de la hegemonía necesitan datos diarios y precisos de cada ciudadano y ciudadana. Cuando las organizaciones cívicas de los EEUU firmen los acuerdos que permitirán a los dueños de los emporios informáticos hacerse de los datos absolutos de cada ciudadano- ciudadana con el pretexto de controlar la pandemia, estarán cediendo el derecho a disponer de esos datos (de sus vidas) para cualquier tropelía que se le ocurra a la hegemonía. Una memoria como la del sapo-espía gringo J. Edgar Hoover debe estarse retorciendo de la envidia en su tumba.

Un segundo elemento es el control absoluto del aparato informático mundial hasta tal punto que ya se están manifestando supuestos saboteos en las redes y en el sistema, que nos hacen pensar en ensayos previos a un bajón total, aunque, transitorio de todo el sistema mundial, mientras se perpetra el exterminio, en donde es indispensable la desaparición física de personas sin dejar rastro social. En sólo 72 horas de una interrupción informática y comunicacional en todo EEUU con el pretexto de un ataque de algún enemigo creado por la ficción (llamados fake news) y la sociedad de ese país se estaría entregando a la tutela inmediata del ejército que, desde las calles, protegería la detención arbitraria, la desaparición sistemática y la eliminación de personas consideradas “contaminadas” (enemigas del sistema). Esto pudiera estar sucediendo durante lo que queda del período Trump o en su reelección o en la elección de un nuevo Presidente o en el ejercicio de un gobierno de facto impuesto por el aparato de la industria militar (cuyo poder es impresionante), cuestión que no es nada descabellada.

Las fuerzas reaccionarias que desatarían esta degollina contarían con la participación de agentes policiales encubiertos, grupos de la ultra derecha, voluntarios anónimos. Se borrarían del mapa social familias enteras con sus círculos sociales incluidos. Además de la Alemania nazi, esta práctica ya se materializó desde el año 1976 en la Argentina, durante la dictadura del general Jorge Videla donde hubo 30.000 personas desaparecidas. Allí se borró la identidad y existencia de no pocos ciudadanos, creando un terror social extremo. En los mismos EEUU, luego del asesinato de John F. Kennedy (1963), la mayoría de los testigos clave para el esclarecimiento del magnicidio murieron en extraños accidentes o desaparecieron sin dejar huellas; datos interesantes al respecto, reposan en el informe del fiscal Jim Garrison y en el filme JFK (Stone, 1991). Finalizada esta escalada represiva genocida, a la llamada opinión pública estadounidense se le dirá que “se ha ganado una batalla al enemigo” (que los agentes de la hegemonía hayan inventado).

Mientras se ahonda el clima de guerras en el mundo, la hegemonía tratará de deshacerse de gobernantes incómodos o en resistencia política y promoverá los mismos métodos de exterminio en cada país para aniquilar esta conciencia. Se impondrán metódicas de provocación para extremar la protesta y así permitir la visibilización de quienes se colocan en la resistencia. Nuevamente el miedo y el terror jugarán su papel intimidador. Una muestra de esto es el rol aparentemente “pacífico” que están teniendo los grupos neonazis en EEUU, quienes en principio se movilizaron mostrando su endeble y poco convocante extremismo. Ahora se les encuentra instalados en carpas a orillas de los parques y plazas, como si fuesen indigentes, para observar las manifestaciones y a los manifestantes que participan en las protestas. Algunos intercambian gritos e improperios con los indignados, pero no pasan de allí. Es muy probable que su labor sea identificar militantes para luego delatarlos y participar en el exterminio.

Estando en la conciencia

Frente al exterminio de la hegemonía se fortalece la conciencia que se ha ganado y en estos años de comienzos de siglo XXI tiene posiciones importantes. Se va reconociendo grupalmente para fortalecerse y distanciarse del pesimismo y la desesperanza. Se la invoca y convoca a los escenarios sociales con sentido cívico, crítico y radical cada vez más creciente y unificador frente los problemas, sin ceder a la tentación de la violencia. Recordemos la base ecológica de esta conciencia. Nada puede hacer pensar en el aislamiento, por el contrario, como todo está vinculado, se pertenece a ese vínculo habido en el todo (Es por esto que los estados de cuarentena planteados no pueden tomarse como un aislamiento orgánico, cultural ni espiritual). Tampoco es un “vale todo” como plantea manipuladoramente en sus métodos la hegemonía, pero en esta conciencia, tienen cabida todas las tendencias sociales que anhelan una transformación de la realidad de desigualdades e injusticias a que ha obligado a vivir el imperio capitalista con sus tragedias y miserias. Se plantean procesos de liberación que incorporan dimensiones diferentes a los tránsitos emancipatorios de la modernidad.

Estos grupos conscientes fijan posición más activa y propositiva respecto al recurso tecnológico que es donde hay mayor debilidad o desconocimiento. En los espacios de las redes, el espectro político es muy difuso y con tendencia a la despersonalización; allí lleva ventaja la hegemonía. Se ha sido ingenuo, renuente y pasivo ante la organización informática alternativa; véase el caso Julian Assange. Un ejemplo es que no se asume el software libre con la fuerza necesaria. Planes para plantearle desafíos a la pandilla de Windows con innovaciones y colocaciones tecnológicas propias con fuerza de porvenir son urgentes de implementar. Si algún espacio dominado por la hegemonía debe tener una alternativa desde este lado de la conciencia, ése es el campo de las nuevas tecnologías. Las cadenas del coloniaje tecnológico deben ser desplazadas.

Se enfrenta al capitalismo en su raíz mercantil con una actitud cada vez más socialista. La vetusta macroeconomía imperante hasta hoy ha fenecido en la especulación de capitales, obligada a crear crisis para sobrevivir, mientras los espacios alternativos conscientes tienen ya espacios microeconómicos integrados al despliegue de microutopías cada vez más sólidas. En cuenta de esto, la hegemonía ha desarrollado planes microeconómicos para controlar esta avanzada a través de inversores como George Soros y otros que han tomado a la India como campo de experimentación para dar un imposible “Rostro Humano” al capitalismo y penetrar las genuinas experiencias alternativas. El terreno consciente tiene al afecto como verdadero lazo humano. Abrir el corazón al servicio de la humanidad que significa desmercantilizar totalmente las relaciones humanas, sociales y políticas. Cooperativizar desmontando el burocratismo. Reivindicar la presunción de buena fe que traería el rescate de la palabra empeñada de los pueblos. Desenmascarar a los traficantes de la esperanza con una actitud creativa en las relaciones económicas que distancie al numerólogo y atraiga al sensible. Continuar educando en la ética del pueblo donde se encuentran referentes libertarios, distanciados de una axiología virtual que no tiene referentes tangibles en las comunidades, parece ser el cometido de esta avanzada consciente.

Cuando decimos que el capitalismo sucumbe, estamos diciendo en esencia que el patriarcado también ha entrado en crisis definitiva. Todo este destino de violencia y exterminio hegemónico ha estado centrado en una noción patriarcal del proceder humano. Se ha impuesto la mente sobre el cuerpo, la expansividad sobre el arraigo, las pasiones sobre la reflexión, la explosividad sobre la ternura, la imposición sobre la comprensión, la ambición sobre el compartir, la rudeza sobre el abrigo, el mercantilismo sobre el amor, la visión masculina sobre la femenina. El machismo que ha comandado las actitudes políticas y culturales se está desmoronando en su última y trágica consecuencia: el femicidio. El desgarramiento machista intenta destruir inútilmente la dimensión corresponsable con la cual debe el hombre hacer vínculo y causa común: la mujer. Tal vez el último grito de ahogado del patriarcado sea la promoción del machismo en la mujer, casos existentes en las mandatarias de Inglaterra, Bolivia, Croacia, o en la visión de la oficial torturadora Ferguson en el campo de exterminio de EEUU en Guantánamo o en beldades parlamentarias como la israelí Ayeled Shaked quien propuso en el parlamento la muerte de las mujeres palestinas. Comienzo del fin del patriarcado al mostrar a la mujer de esta manera desvirtuada de su ser, intenta lesionar la conciencia ganada, donde el protagonismo de la mujer es esencial. Se colocó en esta conciencia cósmica el presidente Hugo Chávez Frías al declarar que la Revolución Bolivariana tiene rostro de mujer. Sin la visibilización de la mujer en esta conciencia es imposible desplazar el exterminio hegemónico, ni desplazar al capitalismo, ni mucho menos ser una alternativa real al esclavismo que tienen preparado.

Somos sociedades enfermas. El capitalismo nos ha llevado al extremo de su enfermedad terminal, amenazando nuestra existencia como especie. Necesitamos sanar. La conciencia fortalecida nos dice que, siendo un problema grave de salud la situación mundial, es imperioso sanar integralmente. Esto nos obliga a ver al planeta desde una concepción ecológica. Ninguna refleja mejor esta urgencia que la visión ancestral. Desde este lugar vemos al planeta como a una madre (mujer) dadora, benefactora, imprescindible para la vida: Pacha Mama. Y nos obliga a reconocer que ese poder hegemónico ha dañado a la Pacha Mama hasta tal punto que el riesgo humano-humana de desaparecer como especie tiene su médula en el exterminio que también se ha practicado sobre la Pacha Mama en muchas de las especies ya extinguidas. Esta conciencia cósmica humana sanará a la Pacha Mama, a la par de que se rompan los lazos habidos entre algunos humanos y la práctica de exterminio. Recuperará las especies extinguidas, preservará toda la vida originaria y liberará. Desde este lugar se plantea una dimensión complementaria a ejercicios biomédicos sociales no-mercantiles, como la llamada medicina alternativa que se ubica en la sanación integral del ser humano y se apoya en espacios médicos milenarios ligados a la espiritualidad y a la utilización del herbolario como base de sanación. Esta vía integral humano-humana-Pacha Mama es tal vez el vínculo más próximo que tenemos a la restauración como especie y salvaguarda de todo el ecosistema.

Entre muchos aspectos que quedan por reflexionar, está la dimensión espiritual. Uno de los planteamientos hechos por el comandante Hugo Chávez Frías desde la presidencia de Venezuela tiene esta perspectiva como esencia del proceder político y humano, continuada a su vez por el presidente Nicolás Maduro Moros. La materialidad que hoy vence al capitalismo y lo pone de rodillas ante el inmoral dios-oro, sólo puede ser vencida por una actitud abierta a la espiritualidad desde la dimensión histórica en que cada quien se ubique. Esta espiritualidad tiene como referente central a la infancia, su observación, cuido, respeto y responsabilidad. Compartir los bienes de la vida para ampliar la conciencia espiritual y dar solidez a la intelectualidad con la infancia como referentes, atenderían postulados ya trabajados por pensadores como el apóstol cubano José Martí. Las prácticas meditativas personales y colectivas tendientes a vincular esfuerzos desde la espiritualidad en favor de una conciencia humana cada vez más liberadora, bienvenidas sean. En el postcapitalismo al que hemos accediendo, será imprescindible para que los pueblos puedan tener más conciencia de su porvenir, una transición socialista justa, donde sus dinámicas espirituales estén presentes sin manipulación, ni coacciones, ni miedos al exterminio oligarca. El corazón gobernaría desde el espíritu a la razón demencial y desalmada hasta ahora imperante.

Que la bondad perpetua sea vivir en democracia

En todos los papeles de trabajo y otros materiales escritos, elaborados por agentes del capitalismo a finales del siglo XX, la democracia no aparece como posibilidad en siglos venideros al siglo XXI y la justificación es la necesidad de la unidad esclavista mundial, en donde los mecanismos de diálogo se desestiman. Sin duda, lo que está en serio peligro hoy, además de la vida humana y demás especies, y lo que habría que defender con ahínco es el estado democrático de la humanidad, logrado como resultado de la lucha por la civilidad. Para esto es imprescindible que los pueblos se dimensionen en espacios jurídicos alternativos, desafiantes del modelo moderno basado en el Espíritu de las Leyes enunciado por el conde Montesquieu que tiene a la representatividad como panacea, y problematicen la manida democracia griega. Para un protagonismo de los pueblos es necesario el diálogo directo y en este empeño la tecnología puede contribuir grandemente. Los sectores hegemónicos del poder no creen en la democracia, por esto proponen un mundo unipolar y el exterminio de la humanidad como solución a los problemas globales que han creado. Claro, en la tensión democrática de los pueblos siempre estará como exigencia suprema un justo reparto de las riquezas sin dañar a la Pacha Mama. Esto es imposible desde el interés dictatorial hegemónico, pero muy posible desde la visión y práctica democrática de los pueblos. Nunca será tarde.

Este artículo está dedicado a la celebración de la entrada N° 500 de La Guarida del Druida

Fuente: https://laguaridadeldruida.blogspot.com/2020/06/exterminio-una-clave-en-la-recta-final.html

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