Marín



Por: Ilmer Belizario - Comunicador popular

Soy de un pueblo, que me permitio tener la sensibilidad en las primeras capas de la epidermis mia, 

Es vivir experiencia y no necesitar que nadie nos venga con sus cuentos e intrigas, ya que estamos reflejados de protagonista en su mayoria. 

El recuerdo rural es tan emocionante que ningún juego electrónico se compararia. 
Acaso ¿no es una aventura de película meterse en un neumático y dejarse rodar, sin seguro, ni casco ni el temor de perder la vida? 

O caminar descalzos por las calles húmedas en la lluvia inspirada y melodia, al buscar una canal que simulaba una cascada fugitiva y fria. 

Conocer a cada uno de los que viven en tu tierra amada y a veces mal querida, y mantener la amistad eterna, hasta con aquel que a trompadas resolvía cualquier jugada o rebeldia. 

Y los primeros amores... Escondidos entre la pared, un arbusto o un topochal en el patio trasero que ironia! . Para ocultar y salir impune, luego de cometer el peligroso delito de robar un beso que tanto pedias. 

El buscar el defecto para crear un ingenioso apodo, que marque al compañero de por vida. 

El grito, la buya, el gorgorio, que rompe el silencio, de las veredas vacías y del rancho lleno de felicidad genuina. 

El saltar de patio en patio, comiendo desde los árboles las frutas y chucherias. Sin importa la hora, el tiempo, lugar, ni el día. 

Ser de un pueblo, es tan grande que cualquier ciudad envidiaria. Dejar puertas abiertas y olvidar en las aceras los juguetes y las sillas. 

Yo soy de un pueblo y es el alma mía... Y cada vez que lo visitó se desborda mi alegría, y aunque de todo carecía, paradójicanente muy pocas cosas no tenia. 

Ya que lo más importante de la vida, eso sí sobraba y hasta se repartía. 

La sonrisa de mis viejos 
El calor de mi familia 
La compañía de mis amigos 
La diversión, de todo los dias 
El compartir el alimento y recibirlo del que menos tenía. 

El juguete hecho por nuestras manos, que no se agotaba ya que la creatividad surgía. 

El no botar nada ya que todo servía. Es que acaso, luego de una bebida la chapa no se transformaba en un juego de grandes ligas? O los trapos y harapos en muñecas no cobraban vida? 

Años que no vivo en mi pueblo y eso me da melancolía, pero cada vez que lo visitó, es como que la vida retoma su energía. 

Pocos se dan cuenta del tesoro hermoso que tienen a la vista, yo lo guardo en mi mente. 
Son los momentos más hermosos junto a la gente mia. 

Con sus defectos, y sus rabias, con sus tristeza, pobreza y poesía, con su lucha y esperanza, con su valor e hidalguía... 

Yo soy de un pueblo es mi orgullo, es mi esencia y alegría... Donde quiera que este... Mi mente está siempre junto a ese paisaje de mi gente sencilla...

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