Posverdad (I) - La Voz de Guaicaipuro 102.9 FM

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sábado, 29 de junio de 2019

Posverdad (I)

Las líneas en el Konuko XXXV
Por: Rafael Marrero (29/06/2019)

"La posverdad es un concepto que señala que entre la verdad y la mentira hay un territorio de aguas turbias que escapa a esas dos definiciones. La palabra posverdad sirve para señalar una tendencia a la hora de crear argumentos y discursos en la que la objetividad importa menos y todo se centra en que el mensaje encaje con el sistema de creencias y valores..." 

"La posverdad se define como un contexto cultural e histórico en el que la contrastación y la búsqueda de la objetividad son menos importantes que la creencia en sí misma y las emociones que genera al crear corrientes de opinión pública..."

"La posverdad borra la frontera entre la verdad y la mentira, y crea una categoría distinta a las dos anteriores en la que un hecho es aceptado por el simple hecho de encajar en nuestros esquemas mentales."
( https://www.defensacentral.com/ustedpregunta/categoria/sociedad/que-es-la-postverdad/ )

Es la definición anterior el punto de partida a la línea editorial del día de hoy, con la clara intención de difundir la existencia de ese fenómeno social y comunicacional que ha sido diseñado en los laboratorios de guerra psicológica de las grandes empresas transnacionales de la comunicación al servicio del imperialismo con la finalidad de mantenernos bajo el estado de dominación necesario para ellos lograr sus objetivos.

Tal y como lo refiere en parte el concepto de "Posverdad" ya citado, lo que se busca con este artificio es descontextualizar el flujo de la información objetiva haciendo que se vea o se perciba con poca importancia, desdibujando la verdad de lo difundido, al extremo de hacer que encaje con el sistema de valores impuesto a través de las empresas comunicacionales previamente inoculado por estas en nuestras mentes. En otras palabras, la posverdad influye directamente en el aspecto emocional y prescinde de cualquier referencia a la verdad, a los sucesos o hechos reales. Recurre tanto a las emociones como a todas las situaciones que las despiertan y encienden: sentimientos, opiniones, prejuicios, recelos, estereotipos, suspicacias, ambiciones, ansias, sueños, entre otras.

Estudios revelan que la posverdad se basa en un principio del comportamiento, ya recogido en los viejos manuales de Psicología Social, demuestran que los grupos y las agrupaciones se conducen más por la “electricidad emocional” avivada por los líderes, que por las razones o las ideas. Así mismo revelan que las personas son capaces de comportarse en grupo con acciones que no realizarían en solitario. La actuación en grupo parece diluir la responsabilidad personal, y refuerza los afanes comunes.

El tema de la posverdad no es nada nuevo, ya Paul Joseph Goebbels​​ quien fue un político alemán que ocupó el cargo de ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945 señalaba: "...una mentira repetida mil veces se convierte en verdad".

Goebbels diseñó lo que se denominó como "Los 11 principios de la propaganda nazi", los cuales mencionaremos a continuación: 

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

"Los populismos de nuevo cuño empuñan la posverdad como instrumento eficaz para difundir su ideología. Enervan al máximo las emociones como material combustible para apagar las ideas o los hechos que contradicen sus postulados. Y avivan las emociones más ruines, aquellas que fustigan hacia la indignación: odio, rabia, envidia, sospechas, rencores, codicias, resentimientos… Precisan hostigar, culpabilizar, atacar a alguien para disfrazar la utopía de sus propuestas. A eso se le denominaba vileza, en el lenguaje clásico; ahora, posiblemente, se llamaría corrupción de la libertad personal." 

José Benigno Freire, Profesor de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra

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