EL CIRCO DEBE CONTINUAR


Rúkleman Soto Sánchez / 30 de mayo de 2020

El show bussines de la política intervencionista contra Venezuela no conoce límites, poner la cómica constituye su perpetua tragedia, lastimosamente las víctimas son los pueblos. No había terminado el bufo papel de Estados Unidos con el bloqueo de DirecTV, el remix de Piratas del Caribe I y II (léase la fracasada incursión mercenaria de Chuao y las amenazas a embarcaciones iraníes que traen combustible a nuestro país), cuando ya pugnaban por entrar a escena otros personajes dispuestos a continuar la parodia imperial. 

En los entreactos de grandes episodios que cada día protagoniza la humanidad hostigada por el coronavirus, se intercalan ridículos sainetes del poder hegemónico y sus estrafalarios actores. El inefable  José Manuel Vivanco, de Human Rights Watch, curruña de Kathleen Page, de la Universidad Johns Hopkins, quiso audicionar con el chiste macabro de los supuestos 30 mil muertos por covid-19 en Venezuela, pero ambos están hoy más achicharrados que la ciudad de Minneapolis. Su tautológica “reposición” había sido un fracaso en el escenario del Consejo de Seguridad de la ONU el pasado 10 abril, donde Page fue a pedir la declaración de una emergencia sanitaria contra nuestro país.  
El libreto del stand-up comedy fue destruido en tiempo record, los únicos que parecen haber querido sacarle algún provecho a esa comedia, seguramente influenciados por la revista Semana, fueron la canciller colombiana Claudia Blum y el director de Migración, Juan Espinosa, tratando de torcer hacia Venezuela las causas del torpe manejo que el gobierno neogranadino ha hecho de la pandemia, de otro modo no se explican sus insólitas acusaciones contra nuestra nación.

EL SKETCH DE LA UNIÓN EUROPEA

Con el perdón de Charles Aznavour, quien inmortalizó la frase, “el show debe continuar”. Ahora entran en acción los ansiosos payasos de la Unión Europea con el Reino de España en rol estelar. El quinto país más rico de Europa se subió al escenario ofreciendo 50 millones de euros en el sketch internacional autodenominado Conferencia Internacional de Donantes en solidaridad con los refugiados y migrantes venezolanos.
Poco importa el hecho de que “España es la quinta economía más grande de Europa y, sin embargo, tiene unos niveles de pobreza sorprendentemente altos”. No son declaraciones del gobierno venezolano, son palabras de Philip Alston, funcionario de la ONU, institución que contabilizó recientemente 12,7 millones de españoles en pobreza extrema. Es decir que hay muchos más pobres en la tierra de Cervantes, solo que algunos aún están por tocar el subsuelo de la miseria infrahumana.

El clan de donantes derrama lágrimas de cocodrilo por los migrantes que se desplazan allende el océano, en tierras americanas, pero se hace la vista gorda frente al 30 % del flujo migratorio mundial incontenible fuera de los límites europeos. No está de más recordar que en 2019, el número de migrantes se elevó a 272 millones, 51 millones más que en 2010. Los migrantes internacionales alcanzan un 3,5% de la población mundial, cantidad que sigue creciendo comparada con el 2,8% de 2000 y el 2,3% de 1980 (https://www.un.org/es/sections/issues-depth/migration/index.html). El número total de migrantes en España es de 6,1 millón, lo cual constituye el 13,1% de migrantes internacionales como porcentaje de la población total. (https://migrationdataportal.org/es), la mayoría en situación muy precaria.

Un gran número de seres humanos perece tratando de cruzar el Mediterráneo hacia la salvación, Sin embargo, los europeos se escandalizan y se apiadan de las cifras de los migrantes venezolanos oficializadas por ACNUR. Esas cifras son previamente infladas por los gobiernos latinoamericanos que se repartirán la cochina cuando el viejo continente les conceda presuntas donaciones y préstamos con base en tales cálculos. El amor y el interés se fueron de conferencia un día…

DATOS CONTUNDENTES

Mientras la Unión Europea participa de un brutal bloqueo y robo de recursos contra nuestro país, impidiéndonos la adquisición de insumos para medicina, transporte y otros rubros esenciales, su pandilla de donantes anuncia en rutilante marquesina que reunirá más de 2.500 millones de euros para las llamadas “comunidades de apoyo”, léase Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Chile. De esos países regresan en estampida nuestros connacionales huyendo de la xenofobia, la explotación y la deplorable gestión de aquellos gobiernos en el manejo de la pandemia que azota al planeta. 

Los datos son contundentes, quizás porque no provienen de ACNUR. A las 12:00 Md. del 29 de mayo, los países antes mencionados se encontraban entre los primeros 31 de 215 naciones afectadas por el coronavirus. Mientras que Venezuela, a pesar del reciente ingreso de connacionales contagiados en esos países, se ubicaba en un lejano puesto 101. Entre los países nombrados suman para ese momento 731.371 casos, mientras que en Venezuela se contabilizan 1.327, el país que más se nos acerca es Colombia con 25.366 casos. En conjunto suman 36.115 fallecidos, frente a 11 de Venezuela, ninguno de aquellos tiene menos de 800 decesos. 

El ministro Jorge Rodríguez informó que han ingresado por nuestras fronteras 49.628 venezolanos; entre el 9 y el 25 de mayo se han reportado 789 casos; 77 % de estos contagios de covid-19 son venezolanos que regresan. El jueves 28 entraban al país 80 casos procedentes de Colombia. Se fueron sanos persiguiendo cantos de sirenas neoliberales. Retornan a pie, empobrecidos, escarnecidos y enfermos o son rescatados por el Plan Vuelta a la Patria que ya ha repatriado a 7 mil personas por puentes aéreos. Venezuela no ha escatimado recursos para recibir y canalizar las necesidades de quienes vuelven, atendiendo caso por caso en nuestro inmenso contorno fronterizo, amenazado también biológicamente. 

Ya no hay grotescos conciertos “Aid Live”, como el del 22 de febrero de 2019 en Cúcuta. Lo que en El 18 brumario de Napoleón Bonaparte, Marx llamó “la miserable farsa” acaecida en la Francia de 1851, lo repite ahora toda Europa, pero con una diferencia abismal, aquella situación permitió a “un personaje mediocre y grotesco [Luis Bonaparte] representar el papel de héroe”. En cambio, el martes 26 de mayo de 2020 fue montado un tinglado cuyos actores no son más que “un club de estafadores que se reúnen para hablar de Venezuela, para pedir dinero para robárselo”, como señaló el presidente Maduro al referirse al nuevo guiso del caricaturesco Grupo de Lima y sus nada heroicos compinches europeos. 

#LaVozDeGuaicaipuro
#EnciendeTuVoz

Share this:

 
Copyright © La Voz de Guaicaipuro 102.9 FM. Designed by OddThemes